
Sonos Ray Crítica y Opinión: gran claridad de voces, pero prescindir de HDMI pesa demasiado
La Sonos Ray es la barra de sonido más compacta de la gama Sonos y plantea una propuesta bastante concreta: mejorar claramente el sonido integrado del televisor ocupando poco espacio y, al mismo tiempo, servir como altavoz conectado dentro del ecosistema Sonos. Tiene Wi-Fi, Apple AirPlay 2, control táctil, aplicación, reproducción multiroom y la posibilidad de ampliarla posteriormente con otros altavoces de la marca.
Su enfoque tiene virtudes reales. Con solo unos 56 cm de ancho resulta fácil de colocar, presta especial atención a la claridad de los diálogos y puede adaptar su respuesta a la habitación mediante Trueplay. Sin embargo, hay una decisión de diseño que condiciona mucho la compra: el televisor se conecta exclusivamente mediante audio digital óptico; no hay HDMI ARC ni eARC.
Esa ausencia resulta cada vez más difícil de ignorar porque limita tanto la comodidad como las posibilidades de audio. A ello se suman una configuración 2.0, graves contenidos y la ausencia de Dolby Atmos. La Ray tiene sentido como mejora compacta y sencilla del televisor, pero conviene saber exactamente qué se sacrifica frente a barras más completas.
La ausencia de HDMI ARC/eARC es su limitación más difícil de justificar
La conexión de la Sonos Ray con el televisor se realiza mediante cable óptico digital, incluido con la barra. No dispone de HDMI ARC ni de HDMI eARC. Es una diferencia objetiva y especialmente relevante frente a muchas barras actuales, incluso dentro de segmentos económicos.
El cable óptico permite transportar perfectamente el tipo de audio para el que está planteada la Ray, pero HDMI ARC ofrece una integración más natural con los televisores modernos. Funciones asociadas a HDMI-CEC permiten normalmente que televisor y barra se comporten de manera más coordinada.
Sonos compensa parcialmente esta carencia mediante un receptor de infrarrojos. La Ray puede sincronizarse con mandos de televisión compatibles para controlar el volumen, de modo que no necesariamente habrá que recurrir al móvil cada vez que se quiera modificarlo.
Aun así, antes de comprarla conviene comprobar algo básico: el televisor necesita disponer de salida óptica. Sonos la establece como requisito del sistema. En un televisor moderno con eARC pero sin la salida óptica necesaria, la Ray deja de ser una solución directa.
Esta elección puede importar poco a quien tenga un televisor compatible y solo quiera mejorar sus altavoces. Para alguien que renueva habitualmente sus equipos o pretende conservar la barra durante muchos años, comprar actualmente un modelo sin HDMI supone aceptar una conectividad menos preparada para las configuraciones audiovisuales modernas.
No hay Dolby Atmos y el sonido envolvente tiene límites físicos evidentes
La Sonos Ray es esencialmente una barra de sonido 2.0. Puede trabajar con PCM estéreo, Dolby Digital y DTS, pero no ofrece Dolby Atmos. Cuando recibe contenido multicanal compatible debe reproducirlo adaptándolo a las capacidades de la propia barra.
Esto marca una diferencia importante para películas y series. Plataformas de streaming, discos y videojuegos ofrecen cada vez más contenidos con Atmos, pero la Ray no está diseñada para reproducir esa dimensión vertical del sonido.
Tampoco dispone de altavoces físicos traseros en su configuración básica. Sonos utiliza procesamiento digital y guías de onda para crear una escena más amplia de lo que sugeriría su tamaño, pero no conviene confundir una escena estéreo bien proyectada con un sistema envolvente real.
Para informativos, televisión generalista, documentales, series centradas en conversaciones y música, estas limitaciones pueden importar relativamente poco. Para quien compra una barra pensando principalmente en cine, videojuegos y sensación envolvente, son mucho más difíciles de pasar por alto.
Su configuración 2.0 carece de un canal central físico dedicado
La claridad de las voces es precisamente uno de los puntos fuertes de la Ray. Sonos incorpora una función de Mejora de la Voz destinada a hacer más perceptibles los diálogos y también ofrece Sonido Nocturno para reducir los contrastes más bruscos cuando se escucha a volumen bajo.
Pero existe una diferencia técnica respecto a una barra 3.0: la Ray no dispone de un altavoz central independiente dedicado físicamente al diálogo. La reproducción de las voces se gestiona dentro de su configuración estéreo.
En televisión cotidiana puede ofrecer un salto apreciable frente a los pequeños altavoces integrados en una pantalla plana. Sin embargo, una barra 3.0 bien diseñada tiene la ventaja estructural de reservar un canal central para las voces, algo especialmente interesante en mezclas cinematográficas cargadas de efectos y música.
Por eso, que la Ray reproduzca diálogos con claridad no elimina la ventaja potencial de subir a una Sonos Beam u otra barra con canal central dedicado.
Los graves son correctos para su tamaño, pero falta profundidad en cine y música
La carcasa compacta de la Ray impone otra limitación física: no integra un subwoofer independiente. Sonos utiliza dos woofers dentro de la barra y un sistema bass reflex para obtener el máximo rendimiento posible de un recinto pequeño, pero no puede producir la misma extensión en graves que un sistema con subwoofer.
Para escuchar voces, música ligera y televisión cotidiana puede resultar perfectamente satisfactorio. El problema aparece con explosiones, bandas sonoras, música electrónica y cualquier contenido en el que las frecuencias graves aporten una parte fundamental de la experiencia.
Es posible ampliar posteriormente el sistema con un Sonos Sub Mini o un subwoofer Sonos compatible. Eso soluciona en gran medida la carencia, pero cambia sustancialmente la inversión necesaria. Una barra concebida inicialmente como opción relativamente accesible puede acabar formando parte de un conjunto bastante más caro.
Quien ya sepa que quiere graves contundentes debería comparar desde el principio el coste total de Ray más subwoofer frente a barras que incluyen uno en el paquete.
Trueplay es útil, pero su configuración tradicional favorece a usuarios de iPhone y iPad
Una característica interesante del ecosistema Sonos es Trueplay, que permite ajustar el sonido teniendo en cuenta la acústica de la habitación. Las paredes, muebles, superficies reflectantes y posición de escucha alteran lo que finalmente se oye, por lo que una calibración acústica puede resultar más útil que determinados modos de sonido llamativos.
La contrapartida es que la experiencia de calibración Trueplay tradicional de Sonos depende de dispositivos Apple compatibles. Por tanto, conviene comprobar la compatibilidad concreta del teléfono o tableta que se vaya a utilizar.
Esto no impide utilizar la Ray con otros dispositivos ni significa que la barra suene mal sin calibración. Simplemente, una de las funciones más interesantes para ajustar el sonido puede no estar disponible de la misma forma para todos los compradores.
AirPlay 2 y Wi-Fi son buenos argumentos, pero no hay Bluetooth convencional para música
La conectividad de red es uno de los puntos fuertes de la Sonos Ray. Puede integrarse en un sistema Sonos, acceder a servicios musicales compatibles y recibir audio mediante Apple AirPlay 2. También dispone de Ethernet para quien prefiera conectarla directamente al router.
La ausencia que puede sorprender es Bluetooth para utilizarla como un altavoz inalámbrico convencional. No es el enfoque elegido para este modelo. Para reproducir música de forma inalámbrica, Sonos prioriza su propia plataforma de red y AirPlay 2.
En casa, una conexión Wi-Fi tiene ventajas claras: permite reproducción multiroom y evita depender de la proximidad inmediata del teléfono. Pero Bluetooth es extremadamente universal y cómodo cuando llega una visita, se utiliza un dispositivo fuera del ecosistema Apple o simplemente se quiere emparejar rápidamente una fuente.
Por eso, la Ray funciona mejor dentro de un hogar que acepte la filosofía de Sonos que como una barra completamente independiente y abierta a cualquier método de reproducción.
Su ecosistema permite crecer, aunque hacerlo puede salir bastante más caro
Una de las virtudes más claras de la Ray es que no tiene por qué permanecer como un sistema aislado. Puede integrarse con otros dispositivos Sonos y convertirse progresivamente en parte de una instalación más completa.
Es posible añadir altavoces compatibles como canales traseros y complementar los graves con un subwoofer Sonos compatible. La sincronización multiroom también permite reproducir música en distintas habitaciones.
Este enfoque modular tiene una ventaja: no hay que comprar todo el sistema el primer día. El inconveniente es económico. Los accesorios Sonos pueden hacer que el coste total aumente considerablemente, y la Ray seguirá conservando determinadas limitaciones de su plataforma original, como la ausencia de HDMI y Dolby Atmos.
Quien contemple desde el principio montar un sistema de cine más ambicioso debería valorar si es preferible comenzar directamente con una barra superior en vez de invertir sucesivamente alrededor de la Ray.
El tamaño compacto es una ventaja real para televisores y muebles pequeños
Con aproximadamente 557 mm de ancho, 70 mm de alto y 93 mm de profundidad, la Ray es considerablemente más compacta que muchas barras de sonido. Su peso ronda 1,9 kg.
Esta característica puede ser decisiva en dormitorios, escritorios, muebles pequeños o televisores de dimensiones contenidas. Además, todos sus elementos acústicos están orientados hacia el frente, algo que facilita colocarla dentro de determinados muebles abiertos sin depender de altavoces laterales o superiores que necesiten demasiado espacio libre.
También cuenta con una rosca M5 para montaje. Su diseño blanco mate resulta discreto y el frontal evita una pantalla luminosa de grandes dimensiones; el LED se limita a comunicar estados como conexión, silencio o errores.
En este terreno la simplicidad juega a favor de la Ray. Es una barra diseñada para integrarse visualmente en una habitación, no para convertirse en el elemento protagonista del mueble del televisor.
Los controles táctiles son prácticos, pero no sustituye la comodidad de un mando propio
En la parte superior incorpora controles táctiles capacitivos para subir y bajar el volumen, reproducir, pausar y cambiar de pista. Para la televisión puede sincronizarse con un mando infrarrojo compatible, mientras que la aplicación Sonos permite gestionar numerosas funciones adicionales.
No incluye un mando a distancia dedicado tradicional. En muchos hogares esto no supondrá un problema porque utilizar otro mando exclusivamente para la barra sería redundante. Sin embargo, el comportamiento dependerá en cierta medida del mando y televisor utilizados.
Es otro ejemplo de la filosofía del producto: Sonos intenta que la barra se integre en su aplicación, en la red doméstica y en el mando existente en vez de añadir más controles físicos.
¿A qué comprador pueden pesarle más las carencias de la Sonos Ray?
La Ray resulta menos convincente para quien quiera construir alrededor del televisor una experiencia cinematográfica moderna. No disponer de HDMI eARC, Dolby Atmos ni un canal central independiente son tres concesiones relevantes si películas y videojuegos constituyen la prioridad.
También puede resultar restrictiva para usuarios que valoren Bluetooth como forma universal de enviar música o para quienes quieran obtener graves potentes sin adquirir posteriormente un subwoofer.
El perfil que mejor encaja es distinto: una persona que busca una barra pequeña para mejorar notablemente el audio de un televisor, valora especialmente los diálogos, escucha música mediante Wi-Fi o AirPlay 2 y quizá ya posee otros productos Sonos.
Para ese usuario, varias de sus supuestas carencias pueden tener poca importancia. Para alguien que compra su primera barra y quiere conservarla como centro de un sistema audiovisual durante años, la conectividad óptica es mucho más difícil de defender.
5 alternativas que pueden ser mejor opción de compra
- 1. Sonos Beam (Gen 2): es el salto más lógico dentro de la propia marca. Añade HDMI eARC, una configuración con canal central y compatibilidad con Dolby Atmos, conservando las ventajas del ecosistema Sonos, AirPlay 2 y Trueplay. Es una opción más completa para cine, series y videojuegos.
- 2. Bose TV Speaker: mantiene un formato compacto y está especialmente enfocada a mejorar el sonido del televisor y la inteligibilidad de las voces, pero añade HDMI ARC y Bluetooth. Resulta más flexible para quien valore una conexión sencilla al televisor y reproducción inalámbrica universal.
- 3. Sony HT-S2000: ofrece una propuesta considerablemente más moderna para cine, con HDMI eARC, configuración 3.1 y compatibilidad con Dolby Atmos y DTS:X. Su canal central dedicado y su mayor orientación al sonido envolvente la convierten en una alternativa más apropiada para películas.
- 4. Samsung HW-S60D: combina un formato de barra todo en uno con HDMI eARC, Dolby Atmos y conectividad inalámbrica más amplia. Ofrece un planteamiento más actual para quien quiera una única barra compacta sin renunciar a tecnologías de audio que la Ray no admite.
- 5. Sonos Beam (Gen 2) con Sub Mini: para quien contemple ampliar la Ray posteriormente con un subwoofer, tiene sentido valorar desde el principio una base superior. La Beam aporta HDMI eARC, Dolby Atmos y canal central, mientras que el Sub Mini resuelve la falta de graves profundos con una plataforma más preparada para cine.
Conclusión: su sonido compacto convence más que su conectividad
La Sonos Ray tiene una identidad muy definida. Es pequeña, discreta, buena con las voces y especialmente interesante dentro del ecosistema Sonos. AirPlay 2, la aplicación, Trueplay, la reproducción multiroom y la posibilidad de ampliación aportan bastante más valor que el que cabría esperar de una barra concebida como modelo de entrada.
Sus inconvenientes, sin embargo, no son detalles secundarios. La ausencia de HDMI ARC/eARC condiciona la conexión con el televisor; tampoco ofrece Dolby Atmos, y una configuración 2.0 sin subwoofer tiene límites claros cuando se pretende reproducir cine con escala y graves profundos.
Estos compromisos no deberían frenar la compra para un dormitorio, un segundo televisor o un salón pequeño donde la prioridad sea escuchar mucho mejor los diálogos y la música sin llenar el mueble de altavoces. También tiene especial sentido para alguien que ya utiliza Sonos en casa.
La situación cambia si se compra como barra principal para un televisor moderno. En ese caso, HDMI eARC y una arquitectura de audio más preparada para cine tienen suficiente importancia como para mirar alternativas. La Ray sigue haciendo bien aquello para lo que fue diseñada, pero su conexión exclusivamente óptica revela más su edad que su calidad sonora.
Ficha técnica de Sonos Ray
| Característica | Sonos Ray |
|---|---|
| Tipo | Barra de sonido compacta |
| Configuración | 2.0 |
| Conexión al televisor | Audio digital óptico |
| HDMI ARC/eARC | No |
| Dolby Atmos | No |
| Formatos de audio principales | PCM estéreo, Dolby Digital y DTS |
| Wi-Fi | Sí |
| Ethernet | Sí, puerto 10/100 |
| Apple AirPlay 2 | Sí |
| Receptor infrarrojo | Sí |
| Control mediante mando del televisor | Sí, con mandos IR compatibles |
| Controles táctiles | Sí |
| Indicador LED | Sí |
| Mejora de la Voz | Sí |
| Sonido Nocturno | Sí |
| Trueplay | Sí, con dispositivos compatibles |
| Multiroom Sonos | Sí |
| Subwoofer integrado | No |
| Ampliable con subwoofer Sonos compatible | Sí |
| Dimensiones aproximadas | 70 × 557 × 93 mm |
| Peso | 1,9 kg |
| Montaje | Orificio roscado M5 |
| Alimentación | 100-240 V, 50/60 Hz |
| Procesador | Quad Core A-53 a 1,4 GHz |
| Acabado | Mate |
| Color | Blanco |