
Microsoft Xbox Series X Crítica y Opinión: 1 TB se queda corto para una consola tan potente
La Microsoft Xbox Series X sigue siendo una consola muy capaz: CPU Zen 2 de ocho núcleos, GPU RDNA 2 de 12 TFLOPS, SSD NVMe, lector Blu-ray UHD 4K, juegos a hasta 120 fps y una retrocompatibilidad que permite aprovechar títulos de varias generaciones de Xbox. Técnicamente, continúa ofreciendo una experiencia sólida para jugar en 4K.
El problema es que su diseño original procede de 2020 y algunos compromisos resultan hoy más visibles. El SSD anunciado como 1 TB ofrece bastante menos espacio realmente disponible para instalar juegos, ampliar el almacenamiento de alta velocidad es menos flexible que en otras plataformas y la consola es grande. A ello se añade una cuestión fundamental: parte de la decisión de compra depende más que nunca del catálogo y del ecosistema Xbox que de la potencia bruta.
El SSD de 1 TB ofrece bastante menos de 1 TB para instalar juegos
El primer detalle que puede decepcionar aparece nada más empezar a descargar títulos. La consola incorpora un SSD NVMe de 1 TB de capacidad nominal, pero una parte está reservada para el sistema operativo y otras funciones. En el modelo original de 1 TB, el espacio utilizable ronda los 800 GB.
No es una práctica exclusiva de Microsoft: todas las consolas reservan almacenamiento para el sistema. La diferencia está en lo rápido que puede desaparecer el espacio restante cuando se instalan producciones modernas que ocupan decenas o incluso más de cien gigabytes.
Una biblioteca de varios juegos grandes puede obligar pronto a desinstalar y volver a descargar títulos. Para una conexión rápida de fibra es una molestia asumible; para quien tenga una conexión lenta o quiera conservar una biblioteca amplia instalada permanentemente, se convierte en una limitación mucho más seria.
Ampliar el almacenamiento rápido es menos flexible que instalar un SSD M.2 convencional
Xbox permite ampliar la capacidad mediante tarjetas de expansión diseñadas para Series X|S. Estas unidades pueden ejecutar juegos optimizados para la generación actual con prestaciones comparables al almacenamiento interno y su instalación es extremadamente sencilla: se insertan directamente en la ranura posterior.
La facilidad tiene una contrapartida. El formato de expansión es propietario y ofrece menos libertad de elección que una solución basada en SSD M.2 estándar. Esto reduce las posibilidades de comparar entre multitud de fabricantes, capacidades y ofertas.
También pueden conectarse unidades USB externas. Son útiles para almacenar juegos y ejecutar títulos compatibles de generaciones anteriores, pero muchos juegos optimizados para Xbox Series X|S necesitan estar en el SSD interno o en una tarjeta de expansión compatible para funcionar con todas sus prestaciones.
Para quien solo mantiene unos cuantos juegos instalados simultáneamente, los aproximadamente 800 GB utilizables pueden bastar. El inconveniente afecta especialmente al usuario que utiliza Game Pass intensivamente y acostumbra a descargar numerosos títulos.
Su diseño de 30 cm de altura exige pensar dónde colocarla
La forma rectangular de la Series X es funcional desde el punto de vista de la refrigeración, pero poco discreta. Sus dimensiones son aproximadamente 15,1 x 15,1 x 30,1 cm y pesa alrededor de 4,45 kg.
Puede utilizarse tanto vertical como horizontalmente, pero en cualquiera de las dos posiciones necesita suficiente espacio alrededor para ventilar correctamente. No conviene encajarla en un mueble cerrado simplemente porque físicamente entre.
El diseño vertical aprovecha bien una superficie relativamente pequeña, aunque sus 30 cm de altura pueden interferir con estantes. En horizontal ocurre lo contrario: baja la altura pero aumenta considerablemente el espacio lateral ocupado.
Quien tenga un mueble de televisión estrecho debería medirlo antes de comprar. Es un detalle aparentemente menor en la ficha técnica que puede convertirse en un problema bastante tangible al instalarla.
Los 12 TFLOPS no garantizan 4K nativo y 120 fps simultáneamente
Microsoft diseñó la Series X para juegos en 4K y la plataforma admite hasta 120 fps en títulos compatibles. La consola cuenta con una GPU personalizada RDNA 2 de 52 unidades de cálculo y 12 TFLOPS, acompañada por 16 GB de memoria GDDR6.
Pero «4K» y «120 fps» no deben interpretarse como las prestaciones constantes de todos los juegos. Cada desarrollador decide cómo aprovechar el hardware. Los títulos gráficamente exigentes pueden utilizar resolución dinámica, reconstrucción de imagen o diferentes modos de calidad y rendimiento.
Es frecuente que un juego permita elegir entre un modo que prioriza resolución y efectos gráficos y otro que sacrifica parte de esa calidad para aumentar la velocidad de fotogramas. El trazado de rayos también puede tener un coste considerable en rendimiento.
No es un defecto exclusivo de Xbox. Es la realidad de una plataforma de hardware fijo que debe ejecutar juegos cada vez más exigentes durante toda una generación. Lo que conviene evitar es comprarla interpretando las cifras máximas de la ficha como un rendimiento garantizado en cualquier título.
Para aprovechar 120 Hz, VRR y 4K hace falta un televisor adecuado
Una parte de las ventajas de Series X depende del dispositivo al que se conecta. La salida HDMI 2.1 permite aprovechar tecnologías como 4K a 120 Hz, frecuencia de actualización variable y Auto Low Latency Mode cuando el televisor y el juego son compatibles.
En una pantalla 1080p o en un televisor 4K antiguo de 60 Hz, la consola seguirá ofreciendo cargas rápidas, buen rendimiento y mejoras gráficas, pero una parte de su potencial permanecerá desaprovechada.
Esto puede cambiar la relación entre coste y beneficio. Quien no tenga intención de renovar su pantalla y juegue siempre a 1080p debería plantearse cuánto valora realmente la potencia adicional de Series X frente a alternativas más económicas.
El mando es cómodo y fiable, pero resulta conservador frente al DualSense
El Xbox Wireless Controller incluido mantiene una filosofía muy continuista. Su ergonomía, cruceta híbrida, gatillos texturizados y botón Share funcionan bien, y la compatibilidad con otros dispositivos es una ventaja práctica.
Sin embargo, quien compare directamente la experiencia con el DualSense de PlayStation 5 encontrará una diferencia clara de planteamiento. El mando de Sony incorpora gatillos adaptativos y una respuesta háptica más sofisticada que determinados juegos utilizan para transmitir sensaciones relacionadas con superficies, armas o acciones.
Microsoft ha preferido conservar una experiencia más tradicional. Para algunos jugadores esto será incluso una ventaja, pero quien busque novedades sensoriales en el mando puede encontrar el dispositivo incluido con Series X demasiado familiar.
Hay otra peculiaridad: el mando estándar continúa utilizando pilas AA de serie. Pueden sustituirse por baterías recargables o por un kit específico, pero una batería recargable integrada no forma parte de la configuración básica.
El lector UHD Blu-ray sigue siendo una ventaja que conviene aprovechar
La versión negra original de Xbox Series X de 1 TB incorpora unidad óptica Blu-ray UHD 4K. En una época en la que las consolas digitales son cada vez más habituales, esto aporta bastante flexibilidad.
Permite comprar determinados juegos físicos, utilizar discos compatibles que ya se tengan y reproducir películas Blu-ray y UHD Blu-ray. Para el mercado de segunda mano o para compartir juegos físicos, conservar el lector puede tener un valor considerable.
Si toda la biblioteca del comprador es digital y jamás utiliza películas en disco, parte del hardware queda desaprovechado. En ese caso tiene sentido comparar las variantes digitales disponibles antes de decidir.
Quick Resume es excelente cuando funciona, pero no todos los juegos se comportan igual
Quick Resume es una de las características más agradables de la arquitectura Xbox Velocity. Permite mantener el estado de varios juegos y regresar a ellos rápidamente, evitando repetir todo el proceso de arranque.
Su utilidad es especialmente evidente en juegos para un jugador. Saltar entre varios títulos y continuar aproximadamente donde se dejaron hace que la consola resulte mucho más inmediata.
La experiencia puede ser menos consistente con determinados títulos que dependen permanentemente de servidores. Al recuperar una sesión suspendida, el juego puede necesitar reconectarse o devolver al usuario al menú porque la sesión online anterior ya no existe.
No invalida Quick Resume, pero sí significa que su ventaja depende del tipo de juego. Para campañas y títulos offline es mucho más convincente que para experiencias conectadas permanentemente.
Game Pass puede ser decisivo, pero añade otro gasto recurrente
La plataforma Xbox está estrechamente vinculada a los servicios de suscripción. Game Pass permite acceder, según el plan contratado, a catálogos de juegos y otras ventajas que pueden cambiar con el tiempo.
Para alguien que prueba muchos títulos puede resultar una forma muy cómoda de utilizar la consola. El problema aparece cuando el comprador calcula únicamente el coste del hardware y termina manteniendo varias suscripciones durante años.
Además, los catálogos y condiciones de los servicios evolucionan. Un juego disponible mediante suscripción no debe confundirse con una licencia adquirida permanentemente. Algunos títulos pueden abandonar determinados catálogos y los planes pueden modificar prestaciones o tarifas.
Esto no convierte la suscripción en algo negativo; simplemente hace aconsejable calcular el coste de la consola como parte de un ecosistema y no como una compra aislada.
El multijugador online de pago sigue siendo un coste a considerar
Para determinados juegos multijugador de pago es necesario disponer del nivel de suscripción correspondiente. Los juegos free-to-play tienen condiciones diferentes y pueden utilizarse online sin una suscripción multijugador de pago.
Para quien juega principalmente campañas individuales, este punto puede resultar irrelevante. Un usuario centrado en multijugador debería incorporar la suscripción a su presupuesto de varios años, especialmente si la compra de la consola viene motivada por jugar regularmente con amigos.
La retrocompatibilidad es uno de los motivos más sólidos para elegirla
Una crítica equilibrada de Series X no puede ignorar una de sus grandes fortalezas: Microsoft permite jugar a miles de títulos procedentes de cuatro generaciones de Xbox, aunque la compatibilidad concreta depende de cada juego.
Para alguien que ya tiene una biblioteca de Xbox One y determinados títulos compatibles de Xbox 360 o Xbox original, esta continuidad puede tener más valor que cualquier diferencia de potencia frente a otra consola.
Además, algunos juegos antiguos pueden beneficiarse de tiempos de carga menores y mejoras disponibles mediante las tecnologías de compatibilidad de la plataforma. Esto hace que Series X tenga un perfil especialmente interesante para quien lleva años dentro del ecosistema Xbox.
La situación es distinta para un comprador que empieza desde cero. En ese caso debería comparar primero qué juegos quiere realmente jugar, porque una biblioteca heredada deja de ser un argumento.
Su hardware de 2020 obliga a mirar qué alternativas existen hoy
La Series X original llegó al mercado en noviembre de 2020. Eso no significa que haya dejado de ser capaz, pero sí que comprar este modelo actualmente exige valorar el precio al que se ofrece.
Una consola cerrada envejece de una manera distinta a un PC: los desarrolladores optimizan específicamente para ella y el hardware continúa siendo una referencia durante años. Aun así, seis años de evolución tecnológica son relevantes cuando existen configuraciones posteriores y alternativas con más almacenamiento o prestaciones gráficas diferentes.
Por ello, el precio relativo importa más que cuando era una consola recién estrenada. Una Series X de 1 TB con lector puede seguir siendo muy atractiva con una rebaja adecuada; resulta menos convincente si cuesta cerca de alternativas actuales con más almacenamiento o características adicionales.
¿Qué comprador puede arrepentirse de elegir Xbox Series X?
El riesgo de arrepentimiento es mayor para quien la compra principalmente porque «es potente» sin comprobar antes el catálogo que quiere jugar. Las diferencias entre ecosistemas importan mucho más que comparar únicamente TFLOPS, resolución o velocidad del SSD.
También debería pensárselo quien descargue muchos juegos simultáneamente. El SSD de 1 TB nominal puede convertirse pronto en la primera limitación cotidiana, y la ampliación rápida mediante tarjetas específicas supone un gasto adicional.
Por el contrario, para quien ya posee una biblioteca Xbox, valora la retrocompatibilidad, quiere lector de discos y utiliza servicios de Microsoft, las principales limitaciones resultan mucho más fáciles de aceptar.
5 alternativas que pueden ser mejor opción de compra
- Xbox Series X 2 TB Galaxy Black Special Edition: es la alternativa más directa para quien está convencido del ecosistema Xbox pero considera insuficiente el almacenamiento del modelo de 1 TB. Los 2 TB reducen considerablemente la necesidad de administrar instalaciones o comprar una expansión desde el principio.
- PlayStation 5 de 1 TB con lector: puede ser preferible para quien valore más el catálogo de PlayStation y las funciones del mando DualSense. Mantiene lector de discos, SSD y juego a altas frecuencias, pero ofrece una experiencia de mando más avanzada gracias a la respuesta háptica y los gatillos adaptativos.
- PlayStation 5 Pro de 2 TB: resulta más adecuada para quien priorice el máximo rendimiento gráfico disponible en el ecosistema PlayStation, especialmente en un televisor 4K de gama alta. Ofrece 2 TB, mejoras gráficas y reconstrucción PSSR, aunque el lector de discos no viene integrado de serie.
- Xbox Series S de 1 TB: puede tener más sentido para quien quiera Game Pass y el catálogo Xbox pero juegue principalmente en digital y no necesite el objetivo gráfico de Series X. Es bastante más compacta y permite acceder a la misma generación de juegos, aceptando menor potencia gráfica y la ausencia de lector.
- PC gaming de gama media actual: puede ser una alternativa superior para quien valore especialmente la posibilidad de actualizar componentes, utilizar distintas tiendas digitales, instalar almacenamiento estándar y combinar juegos con otras tareas. Exige más configuración y normalmente una inversión inicial diferente, pero evita buena parte de las restricciones de hardware cerrado de una consola.
Conclusión: sigue siendo potente, pero el SSD de 1 TB es más pequeño de lo que parece
La Microsoft Xbox Series X continúa ofreciendo una base técnica sólida para jugar en 4K. Sus 12 TFLOPS, CPU Zen 2, SSD rápido, lector UHD Blu-ray, HDMI 2.1, Quick Resume y extensa retrocompatibilidad hacen que el hardware original de 2020 siga siendo plenamente funcional.
Pero la ficha técnica también necesita interpretación. 1 TB no equivale a 1 TB disponible para juegos, 4K y 120 fps son capacidades máximas que dependen de cada título y la expansión del almacenamiento rápido utiliza un formato específico. Su considerable tamaño y un mando tecnológicamente conservador completan una lista de compromisos que merece conocer antes de comprar.
Para un usuario con biblioteca Xbox, discos físicos de generaciones anteriores y un televisor 4K, esos inconvenientes probablemente no sean motivo suficiente para descartarla. La compatibilidad y la continuidad del ecosistema pueden pesar mucho.
Para quien empieza desde cero, la decisión debería comenzar por los juegos y no por los 12 TFLOPS. Y para quien acostumbre a mantener instalados muchos títulos de gran tamaño, compararía directamente esta versión con una Xbox de 2 TB antes de asumir el coste posterior de ampliar el almacenamiento.
Ficha técnica de Microsoft Xbox Series X
| Característica | Microsoft Xbox Series X 1 TB |
|---|---|
| CPU | AMD Zen 2 personalizada, 8 núcleos |
| Frecuencia de CPU | 3,8 GHz; 3,6 GHz con SMT |
| GPU | AMD RDNA 2 personalizada |
| Unidades de cálculo GPU | 52 CU a 1,825 GHz |
| Potencia gráfica | 12 TFLOPS |
| Memoria | 16 GB GDDR6 |
| Almacenamiento interno | SSD NVMe personalizado de 1 TB |
| Expansión de almacenamiento de alta velocidad | Tarjetas de expansión compatibles con Xbox Series X|S |
| Almacenamiento USB externo | Compatible |
| Resolución objetivo | 4K |
| Frecuencia máxima compatible | Hasta 120 fps en juegos compatibles |
| Salida de vídeo | HDMI 2.1 |
| VRR | Sí, con pantallas compatibles |
| HDR | Sí |
| Ray tracing | Acelerado por hardware |
| Unidad óptica | Blu-ray UHD 4K |
| Retrocompatibilidad | Xbox One y selección compatible de Xbox 360 y Xbox original |
| Quick Resume | Sí, en juegos compatibles |
| Red cableada | Ethernet 802.3 10/100/1000 |
| WiFi | 802.11ac de doble banda |
| Dimensiones aproximadas | 15,1 x 15,1 x 30,1 cm |
| Peso aproximado | 4,45 kg |
| Orientación | Vertical u horizontal |
| Mando incluido | Xbox Wireless Controller |
| Color | Negro |