
Hama 118625 Crítica y Opinión: soporta hasta 90 pulgadas, pero renuncia al giro lateral
El Hama 118625 es un soporte de pared inclinable pensado para televisores grandes, desde 46 hasta 90 pulgadas. Su planteamiento es bastante distinto al de los soportes articulados actuales: mantiene la pantalla muy cerca de la pared, admite una carga elevada de hasta 75 kg y ofrece compatibilidad VESA de hasta 800 x 600 mm, pero su capacidad de movimiento se limita esencialmente a inclinar el televisor hacia abajo.
Precisamente ahí está la decisión que conviene tener clara antes de comprarlo. Es un soporte robusto y especialmente interesante para televisores grandes o pesados, pero no permite orientar lateralmente la pantalla ni separarla de la pared mediante un brazo. Si el sofá está centrado y la televisión va a permanecer prácticamente siempre en la misma posición, puede ser justo lo que se necesita. En un salón con varios puntos de visionado, una esquina o una instalación que requiera acceder con frecuencia a los conectores traseros, la falta de articulación puede resultar bastante más incómoda.
También conviene no elegir un soporte únicamente porque el televisor tenga una diagonal comprendida entre 46 y 90 pulgadas. En una instalación mural importan al menos tanto el patrón VESA, el peso del televisor, la posición de las conexiones y, sobre todo, la naturaleza de la pared. El Hama ofrece un margen de carga muy generoso, pero esa cifra no significa que cualquier pared pueda soportar automáticamente 75 kg.
La ausencia de giro lateral es su principal sacrificio
El Hama 118625 pertenece a la categoría de soportes inclinables, no a la de modelos articulados de movimiento completo. Esta diferencia parece evidente en la ficha técnica, pero sus consecuencias prácticas merecen más atención de la que suele prestárseles.
Una vez instalado, el televisor queda orientado frontalmente respecto a la pared. Puede modificarse la inclinación vertical hacia abajo hasta aproximadamente 12 grados, dependiendo también del aparato instalado, pero no existe un brazo articulado para girarlo hacia la izquierda o la derecha.
En un salón tradicional, con el sofá directamente enfrente del televisor, esto puede ser completamente irrelevante. De hecho, eliminar articulaciones permite mantener una instalación más plana y sencilla. Si la posición correcta de la pantalla está decidida desde el principio, probablemente no exista necesidad real de moverla lateralmente.
El inconveniente aparece en habitaciones donde se ve la televisión desde distintos lugares. Imaginemos un espacio abierto en el que unas veces se mira desde el sofá y otras desde una mesa situada en un lateral. Un soporte articulado permitiría orientar la pantalla hacia cualquiera de las dos posiciones; el 118625 obliga a mantener siempre la orientación frontal.
También puede ser una limitación en dormitorios, cocinas grandes, salas de reuniones o instalaciones comerciales. En esos escenarios, la posibilidad de girar una pantalla grande aporta una flexibilidad que no puede conseguirse simplemente mediante la inclinación vertical.
Por tanto, no debería interpretarse la falta de giro como un defecto de fabricación. Es una limitación inherente al tipo de soporte. El problema surge únicamente cuando se compra un modelo inclinable para una instalación que realmente necesita uno articulado.
Sus 2,8 cm de profundidad dejan la televisión muy cerca de la pared, con consecuencias prácticas
Una de las características más atractivas del Hama 118625 es la reducida distancia que mantiene respecto a la pared. La documentación de este modelo especifica aproximadamente 2,8 cm de profundidad. Para un televisor de gran formato, conseguir una instalación tan pegada puede proporcionar un acabado limpio y discreto.
Visualmente tiene mucho sentido. Una pantalla grande separada innecesariamente diez o quince centímetros de la pared puede resultar bastante voluminosa vista desde un lateral. Este Hama busca precisamente lo contrario: una instalación semejante a un cuadro, dentro de las limitaciones impuestas por el propio grosor y diseño del televisor.
El inconveniente es que detrás de la pantalla queda poco espacio para trabajar. Esto importa especialmente cuando el televisor tiene conexiones orientadas directamente hacia atrás en lugar de lateralmente o hacia abajo. Un HDMI rígido, un conector de antena, un cable óptico o determinados adaptadores pueden necesitar más espacio del disponible.
Por ese motivo, antes de instalar el soporte conviene observar físicamente la parte trasera del televisor. No basta con comprobar el VESA. Hay que localizar HDMI, alimentación, antena, Ethernet, USB y cualquier otra conexión que vaya a utilizarse y comprobar hacia dónde salen los cables.
En algunos televisores modernos las conexiones están diseñadas precisamente para instalaciones murales y este problema es mínimo. En otros, determinados puertos traseros pueden quedar incómodamente cerca de la pared. Los conectores acodados pueden solucionar algunos casos, pero es preferible preverlo antes de perforar.
Un soporte articulado evita gran parte de esta dificultad porque permite separar temporalmente el televisor de la pared. El Hama 118625, al buscar un perfil bajo, sacrifica precisamente esa facilidad de acceso.
Acceder a los conectores después de instalar una pantalla grande puede ser incómodo
La consecuencia más importante de combinar un televisor de hasta 90 pulgadas con un soporte de perfil relativamente plano aparece cuando hay que manipular algo detrás de la pantalla después de terminar la instalación.
Con un soporte extensible se puede tirar del televisor hacia delante, acceder a los conectores y devolverlo posteriormente a su posición. Aquí esa posibilidad no existe. Si el puerto necesario está en una zona poco accesible, conectar un nuevo HDMI o sustituir un cable puede requerir bastante más trabajo.
En un televisor de 46 o 50 pulgadas el problema puede ser manejable. Con una pantalla de 75, 85 o 90 pulgadas, la situación cambia. No solo aumenta el tamaño: también puede resultar desaconsejable manipular un aparato de esas dimensiones sin ayuda.
Esto convierte la planificación del cableado antes del montaje en algo especialmente importante. Es razonable instalar desde el principio los cables HDMI que probablemente vayan a utilizarse, incluso si algún puerto va a quedar libre temporalmente. Lo mismo puede aplicarse a Ethernet, antena u otras conexiones difíciles de alcanzar posteriormente.
Quien cambia continuamente de consola, reproductor, ordenador u otros dispositivos debería valorar seriamente un soporte articulado. Para una instalación estable en la que los cables se conectan una vez y permanecen así durante años, la limitación tiene mucha menos relevancia.
La inclinación de hasta 12 grados ayuda con instalaciones altas, pero no sustituye a una articulación completa
La capacidad de inclinar el televisor hacia abajo es el elemento que diferencia al 118625 de un soporte completamente fijo. Hama especifica una inclinación de hasta -12 grados, dependiendo del dispositivo. Es una función útil cuando el centro de la pantalla queda por encima de la altura ideal de los ojos.
Puede ocurrir, por ejemplo, cuando la televisión debe instalarse sobre un mueble alto o cuando determinadas características de la habitación obligan a colocarla a una altura superior a la deseada. Una ligera inclinación hacia el espectador mejora el ángulo de visionado.
También puede ayudar a gestionar determinados reflejos, aunque el resultado dependerá enormemente de la posición de las ventanas, luminarias y del acabado del panel. No debería comprarse un soporte inclinable pensando que eliminará automáticamente todos los reflejos.
El límite está en que la inclinación únicamente resuelve el eje vertical. Si el espectador está desplazado hacia un lateral, seguirá viendo la pantalla desde un ángulo horizontal. Y aunque muchos televisores actuales conservan una imagen razonable fuera del eje, otros pierden contraste o saturación cuando se observan lateralmente.
Además, el propio fabricante advierte que el grado efectivo puede depender del aparato. Con televisores especialmente grandes o con una geometría trasera determinada, no debe darse por sentado que siempre se obtendrá exactamente el máximo teórico.
Admitir hasta 90 pulgadas no garantiza que cualquier televisor de 90 pulgadas sea compatible
Uno de los errores más habituales al elegir un soporte mural consiste en fijarse exclusivamente en las pulgadas. En este caso, la horquilla anunciada de 46 a 90 pulgadas es amplia, pero la diagonal de pantalla solo funciona como una primera orientación.
La compatibilidad real depende fundamentalmente del patrón VESA y del peso. El Hama 118625 admite un montaje conforme a VESA de hasta 800 x 600 mm y una carga máxima de 75 kg. Son cifras generosas, especialmente frente a soportes modernos que limitan la carga a 35, 40, 50 o 60 kg.
Aun así, antes de comprar hay que consultar el patrón de orificios concreto del televisor. Dos televisores de 75 pulgadas pueden utilizar patrones VESA diferentes. Del mismo modo, un aparato más pequeño pero antiguo puede pesar considerablemente más que un televisor moderno de mayor diagonal.
También deben considerarse la posición de los orificios VESA y la geometría de la carcasa. Algunos televisores no colocan el patrón exactamente en el centro geométrico de la pantalla, algo que puede afectar a la altura final una vez instalado.
Por eso, comprar primero el soporte y comprobar después si coincide con el televisor es hacerlo al revés. La secuencia correcta consiste en conocer peso, VESA, posición de los orificios y ubicación de conexiones del aparato y, a partir de esos datos, confirmar la compatibilidad del soporte.
Los 75 kg de carga máxima son una gran ventaja, pero la pared es parte de la ecuación
La capacidad máxima de 75 kg es uno de los argumentos más sólidos del Hama 118625. Proporciona un margen considerable para televisores grandes y lo sitúa por encima de numerosos soportes actuales que, pese a aceptar grandes diagonales, tienen límites de peso inferiores.
Pero esos 75 kg describen la capacidad del soporte bajo las condiciones previstas; no certifican la resistencia de la pared donde vaya a instalarse. Esta distinción es fundamental para evitar interpretar mal la especificación.
Una pared sólida de hormigón o mampostería apropiada plantea un escenario distinto al de un tabique hueco. Los elementos de fijación, el material del muro, su estado y la ubicación exacta de los puntos de anclaje condicionan la seguridad de toda la instalación.
Con una televisión grande, además, las consecuencias de un montaje incorrecto son importantes. No solo está en juego el televisor: una pantalla pesada situada sobre un mueble o una zona de paso puede provocar daños materiales y personales si la fijación falla.
Hama insiste en sus instrucciones en la necesidad de utilizar elementos adecuados al material de construcción y comprobar que no existan instalaciones eléctricas, tuberías de agua o gas en la zona de perforación. También recomienda recurrir a personal especializado cuando sea necesario.
Este no es un inconveniente específico del 118625, sino de cualquier soporte mural. Sin embargo, adquiere especial importancia aquí porque el producto está preparado precisamente para televisores de gran tamaño y peso elevado.
La placa mural de 91,3 cm exige medir bien antes de perforar
El soporte utiliza una placa de fijación a la pared de aproximadamente 91,3 x 15,2 cm. Su considerable anchura está relacionada con la capacidad para admitir patrones VESA grandes y televisores de hasta 90 pulgadas.
En una instalación sobre una pared amplia no debería suponer ningún problema. De hecho, una estructura ancha tiene sentido para distribuir correctamente la fijación de un televisor grande.
Pero es un dato que conviene conocer si el espacio de montaje está condicionado por columnas, muebles, enchufes, canalizaciones, huecos o elementos decorativos. La pared debe ofrecer una zona suficientemente despejada para colocar correctamente la placa y realizar las fijaciones necesarias.
También conviene medir cuidadosamente la altura. Con televisores grandes, unos pocos centímetros de error se vuelven visualmente muy evidentes. Una pantalla de 85 o 90 pulgadas demasiado alta puede resultar incómoda y corregir el error después de haber perforado la pared no es precisamente una tarea agradable.
La inclinación puede compensar parcialmente una instalación elevada, pero no debería utilizarse como sustituto de una colocación correcta. Siempre que la habitación lo permita, es preferible determinar primero la posición de visionado y calcular desde ahí la altura apropiada.
Un soporte inclinable puede ser más sensato que uno articulado para televisores muy grandes
Hasta aquí, la falta de movimiento lateral aparece como la principal limitación del Hama. Sin embargo, también tiene una cara positiva que merece contexto. No todo televisor necesita un enorme brazo articulado.
Una pantalla de 75, 85 o 90 pulgadas ya ocupa una superficie considerable. Si va a permanecer centrada frente al sofá, separarla medio metro de la pared y girarla lateralmente puede no aportar ninguna ventaja real. Un soporte sencillo mantiene la instalación más limpia y reduce el número de articulaciones móviles.
Además, cuanto mayor y más pesada es una televisión, más exigente resulta un sistema articulado. Separar el centro de gravedad de la pared aumenta las fuerzas que debe gestionar el conjunto de fijación. Un soporte plano o inclinable mantiene la carga mucho más próxima al muro.
Por tanto, la ausencia de brazo no debe considerarse automáticamente una desventaja. Para un televisor grande que siempre se verá desde una posición frontal, el planteamiento del 118625 puede ser preferible precisamente porque evita una complejidad innecesaria.
El error sería comprarlo para una habitación que sí necesita orientación lateral. La elección debe responder al uso real y no a la idea de que un soporte con más movimientos es siempre superior.
El rango de 46 a 90 pulgadas es amplio, aunque puede resultar excesivo para televisores pequeños
Hama sitúa el 118625 entre 46 y 90 pulgadas. En la parte alta del intervalo tiene mucho sentido: la capacidad VESA 800 x 600, la placa mural ancha y los 75 kg de carga máxima están claramente orientados a aparatos grandes.
En la parte baja, especialmente alrededor de 46 o 50 pulgadas, puede resultar un soporte más aparatoso de lo necesario. Existen modelos mucho más compactos capaces de manejar perfectamente esos televisores con patrones VESA pequeños.
Esto no implica incompatibilidad. Un soporte sobredimensionado puede proporcionar un margen de carga muy holgado. La cuestión es si realmente se necesita una placa de más de 90 cm para instalar un televisor relativamente pequeño.
La compra resulta especialmente lógica para quien tenga una pantalla grande o quiera conservar el soporte cuando cambie a un televisor de mayor diagonal. Para un aparato de 46 pulgadas que previsiblemente no se sustituirá por uno mayor, una solución más compacta puede ser más sencilla de instalar y ocultar.
¿Para quién pueden ser decisivas sus limitaciones?
El Hama 118625 encaja peor en salones abiertos donde el televisor debe orientarse hacia diferentes zonas. También puede resultar incómodo para usuarios que conectan y desconectan dispositivos frecuentemente, porque el perfil bajo dificulta el acceso trasero y no existe un brazo para separar temporalmente la pantalla de la pared.
Tampoco es la opción más flexible para instalaciones en esquina. Aunque la inclinación vertical sea útil, no puede corregir una orientación horizontal inadecuada.
En cambio, para una televisión grande colocada en una pared frontal, con el sofá centrado y el cableado preparado antes de instalarla, muchas de estas limitaciones prácticamente desaparecen. En ese escenario cobran más importancia sus puntos fuertes: 75 kg de capacidad, compatibilidad hasta 90 pulgadas, VESA hasta 800 x 600 y solo 2,8 cm de profundidad.
Es decir, no estamos ante un soporte escaso de prestaciones porque esté mal resuelto, sino ante un producto especializado. Hace pocas cosas, pero su construcción está enfocada a hacerlas con televisores de dimensiones considerables.
5 alternativas que pueden ser mejor opción de compra
1. One For All WM2621
Es una alternativa muy directa porque también está pensado para televisores de hasta 90 pulgadas y mantiene el concepto de soporte inclinable. Admite hasta 80 kg, ofrece 15 grados de inclinación y queda a unos 25 mm de la pared. Su compatibilidad VESA llega hasta 600 x 400, por lo que no sustituye al Hama si se necesita VESA 800 x 600, pero para televisores compatibles puede ser mejor opción por su mayor ángulo de inclinación y su sistema de ayuda a la instalación.
2. One For All WM4625
Resulta interesante para quien quiera un soporte de hasta 90 pulgadas con un perfil especialmente bajo y un sistema sencillo de bloqueo y liberación. Mantiene el televisor aproximadamente a 23 mm de la pared y soporta hasta 60 kg. Su VESA máximo es 600 x 400, de modo que hay que comprobar cuidadosamente la compatibilidad. Para un televisor moderno relativamente ligero puede ser una solución más refinada si no se necesitan los 75 kg ni el VESA 800 x 600 del Hama.
3. Hama 00220837
Es una alternativa de la propia Hama mucho más flexible para televisores de hasta 90 pulgadas. Frente al planteamiento inclinable del 118625, incorpora un sistema giratorio y extraíble, lo que facilita orientar la pantalla y acceder a las conexiones traseras. Admite hasta 50 kg y VESA hasta 600 x 500, por lo que no sirve para todos los televisores compatibles con el 118625. Si el aparato entra dentro de esos límites, es mejor elección para un salón con varios puntos de visionado.
4. Hama 00220852
Este modelo está especialmente orientado a televisores OLED planos de hasta 90 pulgadas y combina un perfil relativamente discreto con movimiento articulado. Admite hasta 50 kg, VESA de 100 x 100 a 600 x 400, inclinación y giro, además de incorporar elementos destinados a facilitar el montaje y la gestión del cableado. Es una alternativa más apropiada para un OLED moderno cuando se quiera conservar la posibilidad de mover la pantalla y acceder con mayor comodidad a su parte trasera.
5. Vogel's TVM 3615
Para televisores de hasta 77 pulgadas y 35 kg, este Vogel's puede ser una opción más refinada si no se necesita la enorme capacidad del Hama. Admite VESA hasta 600 x 400, ofrece hasta 20 grados de inclinación, integra nivel de burbuja y cuenta con certificación TÜV. No es una alternativa válida para una pantalla de 85 o 90 pulgadas, pero sí puede ser mejor compra para un televisor moderno de 55, 65, 75 o 77 pulgadas compatible cuando se valore especialmente la facilidad de montaje y un margen de inclinación superior.
¿Merece la pena comprar el Hama 118625?
El Hama 118625 sigue siendo un soporte interesante cuando las necesidades coinciden exactamente con su filosofía. Su capacidad de 75 kg es muy elevada para un producto doméstico, la compatibilidad con pantallas de hasta 90 pulgadas cubre televisores de gran formato y el VESA máximo de 800 x 600 proporciona un margen que algunas alternativas actuales no alcanzan.
También resulta atractivo que mantenga el televisor a unos 2,8 cm de la pared. Para una instalación fija en un salón, esta distancia ayuda a conseguir un aspecto limpio y evita que una pantalla enorme sobresalga innecesariamente.
Pero esa misma proximidad obliga a pensar en los cables antes del montaje. Si los HDMI y demás conexiones quedan orientados hacia atrás, los 2,8 cm pueden dejar poco margen. Y una vez colgada una televisión de gran tamaño, acceder a su parte posterior será bastante menos cómodo que con un soporte extensible.
La ausencia de giro lateral es el factor que más claramente debería decidir la compra. Si el televisor siempre va a estar frente al sofá, probablemente no sea un problema. Incluso puede ser preferible mantener una estructura más sencilla y la pantalla cerca del muro. Si se quiere ver desde distintos puntos de la habitación, la limitación estará presente todos los días.
Su inclinación hacia abajo de hasta 12 grados aporta un margen útil cuando la pantalla está algo elevada, pero no convierte el producto en un soporte de movimiento completo. Tampoco debería utilizarse esa inclinación para justificar una altura de montaje incorrecta. Con un televisor grande, determinar correctamente la posición antes de perforar sigue siendo fundamental.
Hay otro aspecto que juega claramente a favor del 118625: la capacidad de carga. Muchos televisores modernos son considerablemente más ligeros que modelos antiguos de la misma diagonal, y algunos soportes actuales reducen por ello sus límites de peso. Quien tenga un televisor grande y pesado puede encontrar en los 75 kg del Hama un argumento mucho más importante que disponer de articulaciones adicionales.
Eso sí, la resistencia del soporte nunca sustituye a una pared adecuada. Antes de instalar una pantalla pesada hay que comprobar el material del muro y utilizar fijaciones apropiadas. En paredes huecas o instalaciones dudosas, la solución correcta no consiste en confiar en la cifra de 75 kg del soporte, sino en verificar profesionalmente que el conjunto de pared y anclajes puede asumir la carga.
Los inconvenientes, por tanto, no deberían frenar la compra para una instalación frontal, permanente y bien planificada. Ahí el Hama 118625 ofrece precisamente lo que interesa: gran capacidad, amplio VESA, inclinación vertical y poca separación respecto a la pared.
Para un salón en el que la orientación del televisor cambie, para quien manipule continuamente conexiones o para una instalación en esquina, resulta preferible un soporte articulado. En esos escenarios, el perfil bajo del Hama deja de compensar la pérdida de movilidad.
La decisión final debería tomarse después de responder a cuatro preguntas: cuánto pesa exactamente el televisor, qué patrón VESA utiliza, hacia dónde están orientadas sus conexiones y si alguna vez será necesario verlo desde un lateral. Si las dos primeras encajan dentro de los límites del 118625 y las dos últimas no plantean problemas, estamos ante un soporte sencillo pero muy capaz. Si se necesita mover la pantalla, conviene elegir desde el principio una alternativa articulada en lugar de intentar convivir posteriormente con una limitación que el Hama, por diseño, no puede solucionar.
Ficha técnica de Hama 118625
| Característica | Especificación |
|---|---|
| Marca | Hama |
| Modelo | 118625 / 00118625 |
| Tipo | Soporte mural para TV |
| Movimiento | Inclinable |
| Diagonal de pantalla recomendada | 46 a 90 pulgadas (117 a 229 cm) |
| Carga máxima | 75 kg |
| VESA máximo | 800 x 600 mm |
| Inclinación | Hasta -12°, dependiendo del televisor |
| Giro lateral mediante brazo | No |
| Profundidad / separación aproximada | 2,8 cm |
| Dimensiones de la placa de fijación a pared | 91,3 x 15,2 cm |
| Uso principal | Instalación mural de televisores de gran formato |
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