Consola Sony PS5 Stand C 825GB 4K HDR Blanco + Juego God Of War: Ragnarok + Juego The Last Of Us: Parte 1

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Consola Sony PS5 Stand C 825GB 4K HDR Blanco + Juego God Of War: Ragnarok + Juego The Last Of Us: Parte 1

Sony PS5 Stand C 825GB Crítica y Opinión: dos grandes juegos no solucionan su escaso espacio

La Sony PS5 Stand C de 825 GB acompañada de God of War: Ragnarök y The Last of Us: Parte I plantea un paquete muy atractivo para quien quiera entrar directamente en PlayStation 5 con dos de sus producciones más representativas. La consola ofrece SSD de alta velocidad, salida 4K, HDR, compatibilidad con hasta 120 Hz en juegos y pantallas compatibles, mando DualSense y una biblioteca que combina títulos de PS5 con una amplia selección de juegos de PS4 mediante retrocompatibilidad.

Los dos juegos incluidos son además una buena demostración de lo que puede ofrecer la plataforma: God of War: Ragnarök es una aventura de gran escala y The Last of Us: Parte I reconstruye para PS5 el primer capítulo de la saga de Naughty Dog. Sin embargo, el atractivo del paquete puede ocultar una limitación práctica bastante más importante de lo que sugieren los 825 GB impresos en la ficha técnica: el espacio realmente disponible para instalar juegos es considerablemente inferior.

También estamos ante el chasis clásico de PS5, una consola voluminosa y pesada frente a las revisiones Slim posteriores. Su hardware continúa ejecutando el catálogo de PS5, pero actualmente existe una PS5 Pro más potente y modelos Slim más compactos y con distintas capacidades de almacenamiento. Por eso, esta edición Stand C tiene sentido sobre todo cuando el precio del conjunto y el valor de los dos juegos compensan claramente que se trate de una revisión anterior.

Los 825 GB se convierten en aproximadamente 667 GB disponibles para el usuario

El principal compromiso de esta PS5 aparece antes incluso de instalar una biblioteca grande. La consola incorpora un SSD personalizado de 825 GB, pero esa cifra no equivale al espacio que queda libre para juegos.

Una parte está reservada para el sistema, sus funciones y otros datos necesarios. En las PS5 originales de 825 GB, el espacio utilizable ronda aproximadamente los 667 GB, aunque la cifra mostrada puede variar ligeramente con el software del sistema y otros factores.

La diferencia es suficientemente grande como para tenerla en cuenta antes de comprar. En un dispositivo pensado para instalar juegos que pueden ocupar decenas de gigabytes y, en determinados casos, superar ampliamente los 100 GB, unos 667 GB pueden agotarse mucho antes de lo esperado.

Este paquete lo demuestra especialmente bien porque incluye dos producciones de gran tamaño. Después de instalarlas, el margen restante para otros juegos, aplicaciones, capturas y contenido descargable se reduce. Si posteriormente se añaden varios grandes lanzamientos, puede llegar el momento de borrar títulos para liberar espacio.

No afecta al rendimiento de los juegos. El SSD interno es precisamente una de las piezas fundamentales de la arquitectura de PS5 y permite cargas muy rápidas. El inconveniente es exclusivamente de capacidad.

Para quien termine un juego, lo borre y pase al siguiente, puede no representar un gran problema. Quien prefiera mantener una biblioteca de diez o quince títulos grandes instalada simultáneamente tiene bastantes más posibilidades de encontrarse con esta limitación.

La posibilidad de instalar un SSD M.2 arregla el almacenamiento, pero aumenta el coste real

Sony permite ampliar la consola instalando un SSD M.2 NVMe PCIe 4.0 compatible. Es una de las mejores decisiones de diseño de PS5 porque evita depender exclusivamente de una unidad propietaria y permite añadir varios terabytes de almacenamiento.

Los juegos de PS5 pueden ejecutarse directamente desde una unidad M.2 correctamente instalada y compatible, de modo que la ampliación no funciona simplemente como archivo temporal. En la práctica, añadir 1 o 2 TB puede transformar por completo la comodidad de la consola.

Pero eso significa asumir otro gasto. Si desde el primer momento el comprador sabe que necesitará mucho espacio, debería considerar el SSD adicional como parte del coste total y no como un accesorio remoto que quizá nunca compre.

La unidad debe cumplir los requisitos establecidos para PS5 y necesita una solución adecuada de disipación térmica. No cualquier SSD M.2 antiguo sirve. También es necesario abrir la cubierta correspondiente de la consola e instalar físicamente la unidad, aunque el procedimiento está pensado para que pueda realizarlo el usuario.

Existe asimismo almacenamiento USB externo. Resulta especialmente práctico para juegos de PS4. Los títulos de PS5 pueden almacenarse externamente para evitar descargarlos otra vez, pero para jugarlos necesitan estar en almacenamiento interno compatible.

La posibilidad de ampliación evita que los 825 GB sean un problema permanente, pero no cambia el hecho de que el paquete parte con menos espacio útil que revisiones posteriores de mayor capacidad.

God of War: Ragnarök y The Last of Us: Parte I aportan valor, pero hay que comprobar el formato del paquete

Los dos juegos incluidos son uno de los grandes argumentos de esta oferta. God of War: Ragnarök es una producción de gran presupuesto que aprovecha la potencia de PS5, mientras que The Last of Us: Parte I reconstruye técnicamente la aventura original para la generación actual.

Para alguien que no haya jugado ninguno, empezar con ambos proporciona muchas horas de contenido sin necesidad de comprar inmediatamente otro título. Además, representan bien el tipo de experiencias narrativas de gran producción asociadas a PlayStation Studios.

Existe, no obstante, una comprobación fundamental: conviene verificar si los juegos incluidos se entregan físicamente o mediante códigos digitales. Los paquetes comerciales pueden variar según distribuidor, promoción y país, y no debería asumirse un formato concreto únicamente por el nombre del producto.

La diferencia tiene consecuencias prácticas. Un juego físico puede venderse, prestarse o comprarse posteriormente de segunda mano, mientras que un código digital queda asociado a la cuenta en la que se canjea. Esto resulta especialmente importante al comprar un paquete usado o abierto: un código incluido originalmente puede haber sido utilizado ya.

También merece la pena valorar si realmente interesan ambos juegos. Un pack deja de ser especialmente ventajoso cuando parte de su supuesto valor procede de títulos que el comprador ya posee o no piensa jugar.

La PS5 de chasis C sigue siendo considerablemente más grande que la PS5 Slim

Uno de los rasgos más llamativos de las primeras PS5 es su tamaño. El modelo con lector de discos de esta generación ronda aproximadamente 390 x 104 x 260 mm, sin contar la base, y pesa alrededor de 3,9 kg en la revisión de chasis C.

No es una consola pensada para pasar desapercibida debajo del televisor. Su diseño blanco y negro y sus grandes paneles laterales ocupan bastante volumen tanto en vertical como en horizontal.

La PS5 Slim posterior redujo de forma apreciable el volumen del chasis. Esto no hace que la PS5 original funcione peor, pero sí puede importar mucho en muebles de televisión estrechos, escritorios pequeños o configuraciones donde conviven varias consolas.

Antes de comprar conviene medir el espacio disponible y dejar margen suficiente para ventilación. Encajar una consola potente en un hueco cerrado y muy ajustado únicamente para esconderla no es una solución recomendable.

La estética es subjetiva. Hay usuarios que prefieren el diseño original porque tiene una presencia visual muy marcada. El tamaño, en cambio, es una característica objetiva que puede condicionar dónde instalarla.

El soporte incluido ayuda a colocarla, pero añade otra pieza al diseño

La referencia «Stand C» se asocia a esta revisión de la PS5 original y su sistema de colocación utiliza una base para instalar correctamente la consola según la orientación prevista.

En vertical, el soporte proporciona estabilidad a un cuerpo alto y pesado. En horizontal también ayuda a acomodar las formas curvas del chasis, que no están diseñadas como una caja rectangular convencional.

El sistema cumple su función, aunque es menos limpio que apoyar simplemente una consola de base plana sobre el mueble. También significa que, al adquirirla de segunda mano, conviene comprobar que se incluyen soporte y elementos necesarios para su montaje.

Las revisiones posteriores modificaron este planteamiento. No afecta al rendimiento, pero es uno de esos pequeños detalles de uso que solo se perciben después de convivir con el diseño original.

El lector de discos sigue siendo una ventaja importante frente a una PS5 exclusivamente digital

Esta versión estándar incorpora unidad óptica Ultra HD Blu-ray. Puede parecer menos relevante en una época dominada por las descargas, pero aporta una flexibilidad económica y práctica considerable.

Permite comprar juegos físicos nuevos y usados, aprovechar ofertas de tiendas, intercambiar títulos y prestar discos. También puede reproducir películas compatibles en Blu-ray y Ultra HD Blu-ray.

La existencia del lector no evita que los juegos ocupen espacio en el SSD. Este es un malentendido relativamente frecuente: utilizar un disco no significa ejecutar el juego directamente desde él. Los datos necesarios se instalan en el almacenamiento de la consola y posteriormente pueden recibirse actualizaciones.

Por tanto, comprar en formato físico no soluciona la limitación de los 825 GB. Lo que proporciona es libertad para elegir dónde adquirir los juegos y la posibilidad de conservar un objeto físico que puede intercambiarse o revenderse.

Para quien compre muchos juegos y aproveche el mercado de segunda mano, esta flexibilidad puede acabar teniendo más valor que una pequeña diferencia en el precio inicial de la consola.

La promesa de 4K no significa que todos los juegos funcionen a 4K nativo y 60 fps

La PS5 está diseñada para trabajar con televisores 4K y admite salida 4K, HDR, VRR y hasta 120 Hz bajo las condiciones y juegos compatibles. Son prestaciones que siguen proporcionando una experiencia visual de alto nivel.

Pero «PS5 4K» no debe interpretarse como garantía de que cada juego renderice internamente a 3840 x 2160 píxeles, con todos los efectos al máximo y a 60 o 120 fotogramas por segundo simultáneamente.

Los desarrolladores suelen ofrecer diferentes modos. Un modo calidad puede priorizar resolución, detalle o ray tracing a cambio de reducir la frecuencia de imágenes. Un modo rendimiento puede bajar resolución interna u otros ajustes para alcanzar 60 fps. Algunos juegos utilizan reconstrucción temporal o resolución dinámica.

Esta elección es completamente normal en hardware de consola. El problema surge cuando el comprador interpreta las cifras máximas de salida como el rendimiento garantizado de cualquier juego.

Los 120 Hz también requieren un título que los soporte y un televisor o monitor adecuado. Para aprovechar determinadas funciones avanzadas de vídeo resulta necesario disponer de una pantalla compatible y utilizar la conexión apropiada.

La PS5 Pro ha elevado el techo gráfico y deja a la PS5 base en una posición diferente

La aparición de PS5 Pro cambió la comparación dentro del propio ecosistema de Sony. La consola Pro dispone de una GPU considerablemente más potente, mejoras de ray tracing y tecnologías de reconstrucción de imagen más avanzadas, además de 2 TB de almacenamiento.

Esto no hace que una PS5 estándar deje de ejecutar su catálogo. La plataforma base sigue siendo una referencia fundamental para los desarrolladores y continúa ofreciendo experiencias visualmente impresionantes.

Pero quien compre pensando especialmente en un televisor 4K grande, máxima calidad gráfica y mejores modos de rendimiento debería considerar la existencia de PS5 Pro antes de elegir un chasis C antiguo.

La contrapartida es el coste. La PS5 Pro ocupa una categoría superior y el lector de discos no forma parte de todas sus configuraciones de serie. Para alguien que simplemente quiera jugar a God of War: Ragnarök, The Last of Us: Parte I y el resto del catálogo sin obsesionarse con comparativas gráficas, la PS5 estándar sigue ofreciendo una experiencia plenamente válida.

La pregunta correcta no es si la Pro es más potente, porque objetivamente lo es, sino si esa potencia adicional compensa la diferencia económica para el perfil de jugador concreto.

El DualSense es una de las mejoras más perceptibles de la generación

El mando inalámbrico DualSense es uno de los puntos fuertes de PS5. La respuesta háptica permite reproducir sensaciones mucho más variadas que una vibración convencional, mientras que los gatillos adaptativos pueden modificar su resistencia en juegos compatibles.

La utilidad depende de cada título. Algunos aprovechan ampliamente estas características y otros las utilizan de forma más discreta. En las producciones que han sido diseñadas pensando específicamente en el mando, la diferencia respecto a generaciones anteriores puede ser muy perceptible.

El DualSense integra también micrófono, altavoz, panel táctil, sensores de movimiento y batería recargable. El inconveniente de concentrar tantas funciones es que su autonomía entre cargas no es extraordinaria comparada con mandos que funcionan durante periodos mucho más largos.

Para sesiones muy prolongadas puede ser conveniente tener un cable USB-C accesible, una base de carga o incluso un segundo mando. Esto último también será necesario para multijugador local, porque el paquete normalmente incluye un solo DualSense salvo que el vendedor especifique expresamente lo contrario.

La retrocompatibilidad con PS4 amplía enormemente el catálogo disponible

Una de las ventajas que más valor aporta a PS5 es la posibilidad de ejecutar la gran mayoría de los juegos de PS4. Para alguien que proceda de esa consola, la transición no obliga a abandonar inmediatamente su biblioteca anterior.

Muchos juegos pueden beneficiarse además de tiempos de carga inferiores y, cuando el software lo permite, mejoras de rendimiento. En algunos casos existen actualizaciones específicas para PS5, aunque las condiciones pueden variar entre títulos y ediciones.

El lector resulta especialmente útil para quien conserve discos de PS4 compatibles. La PS5 Digital no puede utilizar esos discos, mientras que la versión estándar permite mantener una biblioteca física anterior.

No debe confundirse retrocompatibilidad con una mejora automática universal. Cada juego puede comportarse de manera diferente y no todos reciben gráficos de nueva generación simplemente por ejecutarse en PS5.

PlayStation Plus añade valor, pero introduce otro gasto recurrente

La consola puede utilizarse perfectamente sin una suscripción permanente para juegos de un jugador y determinadas experiencias gratuitas, pero PlayStation Plus forma parte importante del ecosistema cuando se quiere jugar online a títulos de pago o acceder a los servicios y catálogos asociados a sus diferentes niveles.

Por tanto, el precio de la consola no siempre representa el coste total de varios años de utilización. Quien juegue habitualmente online deberá considerar las condiciones vigentes de la suscripción.

Los niveles superiores pueden proporcionar acceso a un catálogo amplio de juegos, lo que puede reducir la necesidad de comprar individualmente cada título. Su valor depende de cuánto se utilice y de si los juegos disponibles coinciden con los gustos del usuario.

Para quien se concentre exclusivamente en aventuras de un jugador compradas físicamente, la necesidad de suscripción es mucho menor. Los dos títulos de este paquete encajan precisamente en ese perfil de experiencias narrativas que pueden disfrutarse sin basar la compra en el multijugador competitivo.

El almacenamiento externo tiene una limitación importante con los juegos de PS5

Conectar un disco USB parece una forma barata de solucionar los 825 GB internos, pero existe una diferencia fundamental entre almacenar y ejecutar.

Los juegos de PS4 compatibles pueden ejecutarse desde almacenamiento USB externo. Esto resulta muy práctico porque permite reservar el SSD interno para software de PS5.

Los juegos nativos de PS5, en cambio, necesitan ejecutarse desde el SSD interno o desde una unidad M.2 compatible instalada en la ranura de expansión. Es posible mantener juegos de PS5 almacenados externamente y volver a copiarlos cuando se necesiten, evitando descargarlos otra vez, pero no jugarlos directamente desde un disco USB convencional.

Por eso, quien quiera una ampliación transparente debería plantearse un M.2. Un disco USB sigue teniendo utilidad, especialmente para una biblioteca grande de PS4 y para archivar contenido, pero no sustituye completamente al almacenamiento interno de alta velocidad.

Su tamaño y consumo tienen más importancia en un salón pequeño de lo que parece

La PS5 original necesita espacio no solo por estética sino también para respirar correctamente. Una consola de alto rendimiento genera calor y utiliza ventilación activa para expulsarlo.

No conviene colocarla dentro de un compartimento prácticamente cerrado ni bloquear sus entradas y salidas de aire. Una ubicación despejada facilita la refrigeración y reduce la acumulación térmica alrededor del equipo.

El ruido varía según la carga y también puede cambiar ligeramente entre unidades y revisiones internas. No es correcto afirmar que todas las PS5 tengan exactamente el mismo comportamiento acústico, pero en general el SSD elimina el ruido mecánico asociado a un disco duro tradicional. La unidad óptica sí puede hacerse audible cuando gira un disco.

Quien busque un sistema muy compacto para un dormitorio pequeño debería comparar sus dimensiones con las de PS5 Slim antes de decidir.

Comprar actualmente un chasis C exige comprobar precio, garantía y estado de la unidad

Al tratarse de una revisión anterior, es posible encontrar esta PS5 como stock antiguo, liquidación, reacondicionada o de segunda mano. Esa situación cambia mucho la evaluación.

Una consola nueva y precintada con garantía puede resultar muy interesante si el descuento es elevado y los juegos incluidos aportan valor. Una unidad usada requiere comprobar estado exterior, funcionamiento del lector, puertos HDMI y USB, conectividad, mando y ventilación.

También debería verificarse el DualSense. Los sticks analógicos, gatillos, botones, puerto USB-C y batería son elementos sometidos a desgaste. Un mando deteriorado puede convertir una aparente ganga en una compra que requiera accesorios adicionales.

Si los juegos se proporcionan mediante códigos, en una unidad usada hay que confirmar que siguen siendo válidos. Un código canjeado no recupera su valor simplemente porque la consola cambie de propietario.

El precio es especialmente importante porque la PS5 Slim y la PS5 Pro modificaron la gama. Una revisión antigua solo debería competir mediante un paquete realmente atractivo, no simplemente por llevar dos nombres de juegos conocidos en la caja.

¿Qué comprador puede arrepentirse más de elegir este paquete?

El primer perfil es quien mantenga una biblioteca digital muy grande. Aproximadamente 667 GB utilizables pueden quedarse pequeños con rapidez. Si desde el principio se prevé instalar numerosos juegos AAA, es razonable presupuestar también un SSD M.2.

El segundo es quien tenga un mueble pequeño. La PS5 original ocupa bastante espacio y las revisiones Slim posteriores son más fáciles de integrar.

El tercero es el usuario muy exigente con los gráficos que vaya a jugar en un televisor 4K moderno y quiera la mejor experiencia posible dentro del ecosistema PlayStation. La PS5 Pro ofrece más margen gráfico y 2 TB de almacenamiento, aunque supone una inversión superior.

También puede ser una mala elección para quien ya haya jugado God of War: Ragnarök y The Last of Us: Parte I. En ese caso, el supuesto valor añadido del paquete se reduce considerablemente y puede ser preferible comprar la consola que mejor encaje por separado.

En cambio, para alguien nuevo en PlayStation 5 que no tenga ninguno de esos títulos, quiera lector de discos y encuentre el conjunto a un precio claramente inferior al de opciones recientes, sigue existiendo una propuesta muy atractiva.

5 productos similares que pueden ser mejor opción de compra

  • Sony PlayStation 5 Slim con lector de discos: mantiene el acceso al catálogo de PS5 y la posibilidad de utilizar juegos físicos, pero utiliza un diseño sensiblemente más compacto que la PS5 original. Las versiones con 1 TB ofrecen además más capacidad interna nominal que los 825 GB de este chasis C. Es una alternativa más lógica si la diferencia de precio es pequeña y los dos juegos del paquete no resultan imprescindibles.
  • Sony PlayStation 5 Pro: es una alternativa superior para quien priorice calidad gráfica y rendimiento. Incorpora una GPU considerablemente más potente, mejoras de ray tracing, tecnologías de reconstrucción de imagen y 2 TB de almacenamiento. Su coste es mayor y el lector de discos puede requerir una compra adicional según configuración, pero proporciona más margen para televisores 4K y juegos gráficamente exigentes.
  • Sony PlayStation 5 Slim Digital Edition: puede ser mejor compra para quien adquiera todos sus juegos digitalmente y no necesite películas en Blu-ray ni mercado físico de segunda mano. Ocupa menos espacio que el chasis original y elimina el coste asociado al lector. El comprador debe valorar cuidadosamente la capacidad de almacenamiento de la versión concreta, ya que Sony ha comercializado revisiones con especificaciones distintas según modelo y mercado.
  • Xbox Series X: puede resultar mejor alternativa para quien valore especialmente servicios de suscripción, retrocompatibilidad dentro del ecosistema Xbox y una biblioteca diferente. Su formato físico es más compacto en determinadas dimensiones y ofrece una plataforma potente con lector óptico. No sustituye los exclusivos incluidos en este paquete, por lo que solo es mejor opción cuando God of War y The Last of Us no son prioritarios.
  • Sony PlayStation 5 Slim con lector y SSD M.2 adicional: para un comprador que ya sepa que instalará numerosos juegos, partir de una PS5 Slim y añadir directamente almacenamiento compatible puede proporcionar una experiencia más cómoda a largo plazo. Se evita comenzar con los aproximadamente 667 GB utilizables del modelo de 825 GB y se mantiene la libertad del formato físico.

Conclusión: los juegos son excelentes, pero el precio debe compensar un chasis y almacenamiento anteriores

La Sony PS5 Stand C de 825 GB continúa ofreciendo lo fundamental de la generación PS5: un SSD muy rápido, gráficos avanzados, 4K y HDR, modos de hasta 120 Hz cuando el juego y la pantalla lo permiten, audio 3D, DualSense y acceso a una biblioteca enorme.

God of War: Ragnarök y The Last of Us: Parte I refuerzan considerablemente el paquete para quien no los haya jugado. Son dos producciones importantes del catálogo de PlayStation y permiten estrenar la consola con muchas horas de contenido de un jugador.

Su mayor limitación práctica son los 825 GB de almacenamiento nominal, de los que quedan aproximadamente 667 GB utilizables. La diferencia entre la cifra comercial y el espacio disponible no es pequeña. Después de instalar varios juegos grandes, DLC, actualizaciones y capturas, administrar el almacenamiento puede convertirse en una rutina.

La buena noticia es que PS5 dispone de una solución excelente: instalar un SSD M.2 PCIe 4.0 compatible. Esto permite ampliar la biblioteca y ejecutar juegos de PS5 directamente desde la nueva unidad. El inconveniente es que aumenta el coste real del sistema.

El chasis también acusa el paso del tiempo. La PS5 original es grande, necesita su soporte para una colocación adecuada y resulta bastante más aparatosa que las revisiones Slim. Nada de esto reduce los fotogramas por segundo, pero sí afecta a la convivencia diaria con la consola.

La existencia de PS5 Pro introduce además una opción claramente superior en potencia. Quien quiera sacar el máximo partido posible a un televisor 4K moderno, valore especialmente ray tracing o pretenda obtener mejores combinaciones de calidad y fluidez encontrará en la Pro una plataforma más ambiciosa.

Sin embargo, eso no convierte a esta PS5 en una consola obsoleta. Los juegos desarrollados para la plataforma continúan teniendo como referencia el hardware PS5 y la máquina sigue ofreciendo una experiencia de nueva generación perfectamente válida. El salto respecto a una PS4 es evidente en tiempos de carga, CPU, gráficos y posibilidades del DualSense.

El lector de discos es otra virtud que no debería infravalorarse. Permite comprar juegos usados, aprovechar promociones físicas, prestar títulos y mantener parte de una biblioteca de PS4 en disco. A largo plazo, esa libertad puede compensar una diferencia inicial de precio respecto a una consola digital.

Por tanto, los inconvenientes no deberían frenar la compra cuando este paquete se encuentre claramente rebajado y el comprador quiera realmente los dos juegos incluidos. En ese escenario, la capacidad limitada puede solucionarse más adelante con un SSD y el gran tamaño del chasis pasa a ser un compromiso asumible.

La situación cambia cuando su precio se acerca al de una PS5 Slim con lector. La revisión más reciente ocupa menos espacio y determinadas versiones ofrecen mayor capacidad interna, por lo que resulta más lógica como punto de entrada al ecosistema. Y si el presupuesto permite subir mucho más, PS5 Pro ofrece una mejora gráfica real y 2 TB de almacenamiento.

La clave está, por tanto, en no valorar esta oferta únicamente por los nombres God of War y The Last of Us. Hay que sumar el valor real que tengan esos juegos para el comprador, comprobar su formato, comparar el precio con una PS5 Slim y asumir que 825 GB no significan disponer de 825 GB para instalar juegos. Con un descuento suficiente sigue siendo un paquete muy disfrutable; sin esa ventaja económica, las revisiones posteriores resultan más fáciles de justificar.

Ficha técnica de Sony PS5 Stand C 825GB

Característica Especificación
Modelo Sony PlayStation 5, revisión chasis C / Stand C
Tipo Consola de sobremesa con lector de discos
Almacenamiento interno SSD personalizado de 825 GB
Espacio utilizable aproximado Alrededor de 667 GB, sujeto al software del sistema
Ampliación interna Ranura para SSD M.2 NVMe PCIe 4.0 compatible
Almacenamiento USB externo Sí
CPU AMD Zen 2, 8 núcleos / 16 hilos
Frecuencia máxima de CPU Hasta 3,5 GHz con frecuencia variable
GPU Arquitectura AMD RDNA 2 personalizada
Potencia gráfica 10,28 TFLOPS
Unidades de cómputo 36 CU
Memoria 16 GB GDDR6
Ancho de banda de memoria 448 GB/s
Salida máxima de vídeo Compatible con 4K y hasta 120 Hz en contenido y pantallas compatibles
HDR Sí
VRR Sí, con pantallas y juegos compatibles
Ray tracing Acelerado por hardware
Audio Tempest 3D AudioTech
Unidad óptica Ultra HD Blu-ray
Compatibilidad con juegos físicos de PS5 Sí
Retrocompatibilidad Compatible con la gran mayoría de juegos de PS4
Mando incluido DualSense inalámbrico
Funciones del mando Respuesta háptica, gatillos adaptativos, panel táctil, micrófono y altavoz
Wi-Fi IEEE 802.11 a/b/g/n/ac/ax
Bluetooth Bluetooth 5.1
Ethernet 10BASE-T, 100BASE-TX, 1000BASE-T
HDMI HDMI OUT
USB frontal USB Type-A Hi-Speed y USB Type-C SuperSpeed
USB trasero 2 x USB Type-A SuperSpeed
Dimensiones aproximadas 390 x 104 x 260 mm, sin contar la base
Peso aproximado del chasis C 3,9 kg
Color Blanco y negro
Juego incluido God of War: Ragnarök
Juego incluido The Last of Us: Parte I
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