PC gaming Acer Aspire TC-1760 Intel® Core™ i5-12400F 16GB RAM 512GB SSD NVIDIA® GeForce® GTX 1660 SUPERTM Sin sistema operativo Negro

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PC gaming Acer Aspire TC-1760 Intel® Core™ i5-12400F 16GB RAM 512GB SSD NVIDIA® GeForce® GTX 1660 SUPERTM Sin sistema operativo  Negro

Acer Aspire TC-1760 Crítica y Opinión: el i5 aguanta, pero la GTX 1660 SUPER acusa los años

El Acer Aspire TC-1760 con Intel Core i5-12400F, 16 GB de RAM, SSD de 512 GB y NVIDIA GeForce GTX 1660 SUPER es un ordenador de sobremesa que plantea una combinación un tanto desigual vista desde la perspectiva actual. Su procesador sigue siendo perfectamente competente para jugar, trabajar y realizar tareas exigentes, mientras que la tarjeta gráfica pertenece a una generación considerablemente anterior y es el componente que más condiciona la vida útil del equipo como PC gaming.

No significa que la GTX 1660 SUPER haya dejado de servir. Sus 6 GB de memoria GDDR6 y su arquitectura Turing todavía permiten ejecutar una cantidad enorme de juegos, especialmente a 1080p, y los títulos competitivos relativamente ligeros siguen siendo un terreno favorable. El problema aparece cuando se pretende utilizar este Acer para los grandes lanzamientos actuales, elevar la calidad gráfica, trabajar con texturas pesadas o acceder a tecnologías que se han convertido en habituales en las generaciones RTX.

También hay que valorar otros compromisos menos visibles en la ficha comercial. El SSD de 512 GB puede quedarse pequeño con rapidez, el procesador terminado en F carece de gráficos integrados y el ordenador se entrega sin sistema operativo en esta configuración. A ello se suma que la familia Aspire TC está concebida como un sobremesa compacto y funcional más que como una torre gaming pensada desde el principio para facilitar grandes ampliaciones.

Su conveniencia depende, por tanto, muchísimo del precio. Como equipo económico para jugar a 1080p, utilizar aplicaciones generales y aprovechar un Core i5 todavía solvente, puede tener sentido. Como inversión gaming para varios años, la GTX 1660 SUPER y sus 6 GB son compromisos mucho más difíciles de ignorar.

La GTX 1660 SUPER es el componente que más limita al equipo actualmente

La NVIDIA GeForce GTX 1660 SUPER fue una tarjeta gráfica muy competente para jugar a 1080p. Está basada en la arquitectura Turing y dispone de 1.408 núcleos CUDA, 6 GB de memoria GDDR6 y un bus de memoria de 192 bits. Su frecuencia de referencia alcanza los 1.785 MHz en modo boost, aunque las características concretas de la tarjeta instalada por Acer pueden depender del ensamblaje utilizado.

Su principal problema no es que los juegos hayan dejado de funcionar repentinamente, sino que el mercado ha avanzado varias generaciones desde su lanzamiento. Una GPU que nació en 2019 tiene que enfrentarse ahora a juegos desarrollados pensando en consolas y tarjetas gráficas bastante más modernas.

En títulos competitivos como juegos de estrategia, MOBAs, shooters relativamente ligeros y numerosos juegos de años anteriores, la GTX 1660 SUPER continúa siendo aprovechable. Utilizar un monitor Full HD es además la decisión más lógica para esta configuración.

La situación cambia con grandes producciones recientes. En ellas puede ser necesario reducir calidad de texturas, sombras, efectos y otros ajustes para mantener una velocidad de fotogramas razonable. No existe una única cifra de rendimiento aplicable a todos los juegos: cada motor gráfico, actualización y configuración produce resultados diferentes.

Quien compra este ordenador para jugar principalmente a títulos como Fortnite, Valorant, League of Legends, Counter-Strike 2, Minecraft y juegos relativamente poco exigentes puede obtener una experiencia satisfactoria. Quien espera disfrutar durante años de cada nuevo AAA en calidad alta está comprando una plataforma gráfica con mucho menos margen.

Los 6 GB de VRAM son una restricción cada vez más visible en juegos exigentes

La GTX 1660 SUPER incorpora 6 GB de memoria GDDR6. Cuando apareció, era una cantidad razonable para su segmento y para el objetivo principal de jugar a 1080p.

Actualmente, esos 6 GB pueden convertirse en una de las primeras barreras al aumentar la calidad gráfica. Las texturas de alta resolución, geometría, sombreadores y otros recursos necesitan almacenarse en la memoria de vídeo. Si el juego requiere más VRAM de la disponible, pueden aparecer pérdidas de rendimiento, cargas más agresivas de recursos o la necesidad de reducir determinados ajustes.

Esto no significa que 6 GB hagan imposible jugar. Conviene evitar ese tipo de conclusiones absolutas. La resolución de 1080p reduce considerablemente la presión respecto a 1440p o 4K y muchos juegos ofrecen configuraciones suficientemente flexibles.

El inconveniente está en el margen de futuro. Una tarjeta moderna con 8 GB, 12 GB o más ofrece mayor libertad para elevar texturas y afrontar futuros títulos. Los 6 GB de la 1660 SUPER ya obligan a ser más consciente de los ajustes.

Para un comprador que quiere instalar el juego, seleccionar automáticamente calidad alta y olvidarse de optimizaciones durante años, esta GPU no es la elección más cómoda. Para alguien dispuesto a configurar cada título y priorizar fluidez frente a calidad máxima, sigue siendo utilizable.

No tener núcleos RT ni Tensor deja fuera tecnologías importantes de las GeForce RTX

El nombre GTX es especialmente relevante. Aunque la GTX 1660 SUPER pertenece a la arquitectura Turing, no incorpora los núcleos RT ni los núcleos Tensor que caracterizan a las tarjetas GeForce RTX.

Esto tiene dos consecuencias. La primera es que no está diseñada para acelerar trazado de rayos por hardware de la manera en que lo hacen las RTX. La segunda es que tampoco dispone del conjunto de hardware específico utilizado por tecnologías modernas de NVIDIA basadas en sus núcleos Tensor.

Cuando apareció la GTX 1660 SUPER, esta diferencia era menos importante porque el ray tracing todavía estaba empezando a introducirse en los juegos. Hoy existe un catálogo mucho mayor y las tecnologías de reconstrucción y generación de fotogramas han ganado protagonismo.

Una RTX moderna ofrece un ecosistema tecnológico bastante más completo. Esto puede permitir compensar parcialmente la carga gráfica mediante técnicas de escalado y, en generaciones compatibles, generación de fotogramas.

La GTX 1660 SUPER debe depender mucho más del rendimiento tradicional de rasterización y de las opciones de escalado que no requieran el hardware RTX específico. Es una limitación estructural: ningún controlador puede añadir físicamente los núcleos que la tarjeta no posee.

Para jugar a títulos antiguos o competitivos sin ray tracing, el problema pierde importancia. Para comprar hoy un PC con intención de disfrutar de las tecnologías gráficas modernas de NVIDIA, sí debería pesar mucho en la decisión.

El Core i5-12400F ha envejecido bastante mejor que la tarjeta gráfica

El contraste más interesante del Acer Aspire TC-1760 está en su procesador. El Intel Core i5-12400F pertenece a la duodécima generación Alder Lake y cuenta con 6 núcleos de rendimiento y 12 hilos.

Su frecuencia base es de 2,5 GHz y puede alcanzar hasta 4,4 GHz mediante Turbo Boost. Dispone además de 18 MB de Intel Smart Cache. Intel especifica una potencia base de 65 W y una potencia turbo máxima de 117 W.

Aunque existen procesadores bastante más rápidos actualmente, el i5-12400F continúa siendo una CPU muy competente para un ordenador de gama media. En esta configuración gaming, además, es habitual que la GTX 1660 SUPER se convierta en la limitación antes que el procesador.

Eso resulta positivo porque deja margen para una futura actualización gráfica. Sustituir la GTX 1660 SUPER por una GPU superior podría aumentar considerablemente el rendimiento en juegos sin que sea obligatorio cambiar inmediatamente el procesador.

Sin embargo, una actualización de ese tipo no depende únicamente de la CPU. También hay que comprobar las dimensiones interiores de la caja, la potencia y conectores de la fuente de alimentación, la refrigeración y la compatibilidad física con la tarjeta elegida.

Por eso no conviene comprar el TC-1760 pensando automáticamente que en el futuro admitirá cualquier GPU. El procesador tiene margen; el resto del sistema debe analizarse antes de una ampliación importante.

La letra F del procesador significa que no hay gráficos integrados de respaldo

Existe una diferencia importante entre el Core i5-12400 y el Core i5-12400F. La variante F utilizada en este Acer no dispone de gráficos integrados activos.

En condiciones normales no supone ningún problema porque la GTX 1660 SUPER proporciona las salidas gráficas y realiza todo el procesamiento de vídeo necesario para jugar.

La ausencia se nota cuando hay un problema con la tarjeta gráfica. En un procesador con GPU integrada es posible retirar la gráfica dedicada, conectar el monitor a la placa base y utilizar temporalmente el ordenador para diagnosticar la avería. Con el 12400F esa solución no existe.

También se pierde el motor gráfico integrado y funciones asociadas a la GPU de Intel que sí están presentes en la versión no F del procesador.

No es un inconveniente que afecte al rendimiento gaming cotidiano y tampoco debería considerarse un defecto grave. Es simplemente una característica que conviene conocer, sobre todo porque el nombre 12400F puede pasar inadvertido para compradores menos familiarizados con la nomenclatura de Intel.

Los 16 GB de RAM todavía son suficientes, aunque ya representan el punto de partida

Los 16 GB de memoria RAM constituyen una cantidad razonable para esta configuración. Para Windows, navegación, ofimática y una gran parte de los juegos siguen proporcionando una experiencia adecuada.

En realidad, montar 32 GB en un equipo con GTX 1660 SUPER no solucionaría su principal limitación gaming. Si el presupuesto obliga a elegir entre aumentar la memoria o adquirir una tarjeta gráfica sustancialmente mejor, normalmente será la GPU la que produzca la diferencia más importante en juegos.

Hay situaciones en las que 32 GB sí aportan valor: edición de vídeo, grandes proyectos fotográficos, máquinas virtuales, multitarea muy intensa, creación de contenido o determinados juegos especialmente exigentes acompañados de muchas aplicaciones abiertas.

También conviene tener presente la configuración física de esos 16 GB. Dependiendo de la variante exacta comercializada, el número y distribución de módulos puede variar. No debería darse por supuesto que cualquier TC-1760 con 16 GB utiliza exactamente la misma combinación.

Antes de una ampliación sería aconsejable comprobar los módulos instalados y las ranuras realmente disponibles en esa unidad concreta.

Un SSD de 512 GB puede quedarse pequeño mucho antes de lo esperado

El almacenamiento es otro de los compromisos más evidentes. 512 GB de SSD permiten disponer de un sistema ágil, pero la capacidad resulta modesta para un ordenador denominado gaming.

Hay que descontar además el espacio que ocupará el sistema operativo una vez instalado, controladores, actualizaciones, programas y archivos personales. La capacidad útil para juegos será menor que los 512 GB nominales.

Los juegos modernos pueden ocupar decenas de gigabytes y algunos títulos de gran tamaño superan ampliamente los 100 GB una vez instalados todos sus paquetes y actualizaciones. Con una biblioteca de varios AAA, el SSD puede llenarse sorprendentemente rápido.

No afecta directamente a los fotogramas por segundo mientras exista espacio suficiente, pero sí cambia la experiencia cotidiana. Desinstalar y volver a descargar juegos constantemente resulta incómodo, especialmente con conexiones lentas.

Para un usuario centrado en unos pocos títulos competitivos, 512 GB pueden bastar. Para quien utiliza plataformas como Steam, Xbox, Epic Games y otras y mantiene una biblioteca amplia instalada simultáneamente, 1 TB debería considerarse una capacidad mucho más cómoda.

La posibilidad de ampliar almacenamiento reduce la gravedad de esta limitación, aunque antes de comprar una unidad adicional conviene verificar las conexiones y bahías libres de la configuración concreta del TC-1760.

Viene sin sistema operativo y eso implica trabajo y posiblemente un coste adicional

Esta configuración se comercializa sin sistema operativo. Para usuarios experimentados puede incluso ser una ventaja: permite instalar directamente la versión de Windows o la distribución Linux deseada sin pagar por una licencia incluida que quizá no se quiera.

Para el comprador que espera sacar el ordenador de la caja, conectarlo y empezar a jugar, la experiencia es muy distinta. Hay que preparar un medio de instalación, instalar el sistema, configurar controladores y activar una licencia cuando corresponda.

Windows es además la opción más sencilla para aprovechar de manera general el catálogo de juegos de PC, aunque Linux ha mejorado enormemente su compatibilidad mediante tecnologías como Proton. Determinados juegos y sistemas antitrampas continúan haciendo que Windows sea la alternativa menos problemática para un PC gaming generalista.

El coste de la licencia debería añadirse mentalmente al precio del equipo si el usuario no dispone de una válida. Un PC aparentemente más barato puede acercarse a una alternativa con Windows incluido una vez sumados todos los gastos.

No es un defecto del hardware. La tienda informa de una característica concreta de esta versión. Pero sí es un aspecto que puede decepcionar a un comprador que no haya reparado en la expresión “sin sistema operativo”.

La familia Aspire TC prioriza un formato compacto y discreto frente a una torre gaming expansiva

El Aspire TC-1760 pertenece a una familia de ordenadores Acer orientada a ofrecer un sobremesa relativamente compacto y discreto. Su aspecto negro resulta mucho más cercano a un PC doméstico tradicional que a una gran torre gaming con paneles de cristal, iluminación y refrigeración sobredimensionada.

Esto puede ser una virtud. Ocupa menos espacio, resulta visualmente discreto y puede integrarse en un despacho o habitación sin convertir el ordenador en el centro estético de la estancia.

El compromiso aparece al pensar en ampliaciones. Las cajas gaming ATX de mayor tamaño suelen proporcionar más espacio para tarjetas gráficas largas y gruesas, más ventiladores, radiadores, fuentes de alimentación estándar de alta potencia y una gestión de cables más flexible.

En un equipo OEM compacto, una futura actualización requiere más comprobaciones. No basta con encontrar una tarjeta gráfica compatible con PCI Express. Hay que saber si cabe físicamente, si la fuente puede alimentarla y si la ventilación es suficiente.

Esto importa especialmente en este Acer porque precisamente la GTX 1660 SUPER es el componente que antes invita a pensar en una sustitución. El procesador puede acompañar a una GPU más moderna, pero la viabilidad de la operación depende del conjunto completo.

Actualizar la gráfica puede ser atractivo, pero hay que revisar primero la fuente de alimentación

Una de las ideas más tentadoras consiste en comprar el TC-1760 barato y reemplazar la GTX 1660 SUPER más adelante. Técnicamente puede tener sentido porque el i5-12400F conserva capacidad suficiente para acompañar tarjetas superiores.

Sin embargo, la fuente de alimentación es crítica. Una GPU más potente puede requerir mayor potencia total y conectores adicionales que la configuración original no necesitaba.

En ordenadores premontados tampoco debe darse por hecho que la fuente utiliza exactamente el mismo formato, cableado y conectores que una torre montada por piezas. Las configuraciones pueden variar.

Por ello sería imprudente recomendar una tarjeta concreta sin comprobar primero la referencia exacta de la fuente instalada, su potencia disponible, sus conectores PCIe y el espacio interior de la caja.

La refrigeración también importa. Una gráfica que consume considerablemente más energía transforma una parte de esa energía en calor dentro del chasis. Si la ventilación fue diseñada para una GTX 1660 SUPER, instalar una GPU mucho más exigente puede requerir mejoras adicionales.

La ampliación es posible como concepto, pero no debería tratarse como una garantía de actualización ilimitada.

Para 1080p tiene bastante más sentido que para 1440p o 4K

El monitor elegido puede determinar si este ordenador parece razonablemente rápido o claramente limitado. La resolución Full HD de 1.920 x 1.080 píxeles es el escenario natural para la GTX 1660 SUPER.

A esa resolución hay menos píxeles que procesar que en 1440p y muchísimo menos que en 4K. Esto permite mantener configuraciones gráficas y tasas de imágenes por segundo más razonables.

Pasar a 1440p incrementa notablemente el trabajo de la GPU. Algunos juegos ligeros continuarán funcionando perfectamente, pero los títulos exigentes obligarán a reducir más ajustes.

El 4K gaming moderno queda claramente fuera del objetivo razonable de esta tarjeta salvo en juegos poco exigentes, antiguos o utilizando ajustes y técnicas de escalado muy agresivos.

Esto debería influir en la compra del monitor. Combinar el Aspire con una pantalla 1080p de buena frecuencia de refresco puede producir un conjunto coherente. Comprarlo pensando en acompañarlo de un monitor 4K para jugar a los últimos títulos supone exigir a la GPU algo para lo que no fue concebida.

Los juegos competitivos son el escenario donde mejor puede defenderse

No todos los juegos evolucionan al mismo ritmo. Los títulos competitivos suelen intentar llegar a una base de usuarios muy amplia y, por ello, acostumbran a ofrecer ajustes capaces de funcionar en hardware relativamente modesto.

Ese escenario beneficia mucho a la GTX 1660 SUPER. Reduciendo ciertos efectos visuales puede perseguirse una velocidad de fotogramas elevada, especialmente a 1080p.

El Core i5-12400F también ayuda. Sus seis núcleos y doce hilos siguen siendo adecuados para este tipo de uso y permiten acompañar a la gráfica sin crear necesariamente un cuello de botella importante en el contexto de esta configuración.

Para una persona cuyo catálogo gira principalmente alrededor de esports y juegos online populares, el Aspire TC-1760 puede ofrecer mucho más recorrido del que su edad sugiere.

El comprador que utiliza “PC gaming” como sinónimo de jugar a todos los grandes lanzamientos visualmente más exigentes debería ser bastante más cauteloso. Ahí es donde las limitaciones de VRAM, la ausencia del hardware RTX y la antigüedad de la GPU se vuelven determinantes.

El procesador ofrece una plataforma competente también fuera de los juegos

El TC-1760 no deja de ser un ordenador de propósito general por incorporar una GTX. El i5-12400F, los 16 GB de RAM y el SSD permiten realizar con comodidad navegación, ofimática, programación, estudios, edición fotográfica y muchas tareas de productividad.

Sus 6 núcleos y 12 hilos proporcionan una capacidad multitarea respetable. En aplicaciones capaces de aprovechar varios hilos sigue siendo un procesador mucho más competente que CPUs de gamas básicas.

La GTX 1660 SUPER también puede acelerar aplicaciones compatibles con CUDA. Sus 6 GB de VRAM vuelven a establecer un límite para trabajos especialmente pesados, pero para creación de contenido moderada sigue ofreciendo posibilidades.

Donde la ausencia de gráficos integrados puede notarse es en determinados flujos de trabajo de vídeo que aprovecharían funciones específicas de una iGPU Intel. El 12400F no dispone de ella.

Para un usuario que combina trabajo, estudios y juegos a 1080p, el equilibrio general puede resultar bastante más interesante que para alguien que evalúa el ordenador exclusivamente por sus capacidades en AAA modernos.

El precio es mucho más importante que la etiqueta “gaming”

La expresión “PC gaming” no garantiza que un ordenador sea una buena compra para jugar actualmente. Describe su orientación, pero no sitúa automáticamente sus componentes al nivel de las generaciones presentes.

Este Acer combina una CPU de 2022 con una GPU cuya familia apareció varios años antes. Por ello, el precio tiene que reflejar la antigüedad de la parte gráfica.

Si aparece con una rebaja considerable y cuesta claramente menos que ordenadores equipados con gráficas RTX modernas, puede ofrecer una entrada económica al gaming de 1080p. El i5-12400F evita además que todo el ordenador tenga que considerarse anticuado.

Si la diferencia respecto a un sobremesa con una RTX 4060, RTX 5060 o una Radeon moderna es pequeña, la GTX 1660 SUPER resulta mucho más difícil de justificar. Las nuevas tarjetas no solo aportan mayor rendimiento bruto: también ofrecen arquitecturas posteriores, más tecnologías y mejor margen para futuros juegos.

No conviene pagar una prima por el hecho de que originalmente la GTX 1660 SUPER fuera una gráfica muy popular. Su posición histórica no determina su valor actual.

¿Qué compradores podrían arrepentirse del Acer Aspire TC-1760?

El primer perfil es quien espera jugar durante varios años a los grandes lanzamientos en calidad alta. La GTX 1660 SUPER ya parte con 6 GB de VRAM y sin el hardware específico de las RTX, de modo que el margen futuro es reducido.

También puede decepcionar a quien compra un monitor 1440p o 4K esperando aprovecharlo plenamente en juegos exigentes. El equipo está mucho mejor equilibrado alrededor de 1080p.

Otro perfil problemático es el usuario que no sabe instalar un sistema operativo. El PC llega sin él, por lo que hay trabajo que realizar antes de empezar a utilizarlo.

Quien mantiene decenas de juegos instalados simultáneamente también encontrará los 512 GB demasiado restrictivos. Ampliar almacenamiento probablemente acabará convirtiéndose en una de las primeras mejoras.

Por último, no es el sobremesa ideal para un aficionado que disfruta cambiando continuamente GPU, fuente, refrigeración y otros componentes. Una torre gaming estándar montada con componentes independientes suele proporcionar un entorno de actualización más cómodo.

El Aspire tiene mucho más sentido para quien quiere un equipo discreto, juega principalmente a 1080p, utiliza títulos competitivos o moderadamente exigentes y encuentra esta configuración a un precio realmente bajo.

¿Merece la pena comprar el Acer Aspire TC-1760 con GTX 1660 SUPER?

El Acer Aspire TC-1760 analizado no es un mal ordenador que se haya quedado inutilizable. Su Core i5-12400F continúa siendo una pieza sólida, los 16 GB de RAM permiten un uso general cómodo y el SSD proporciona la rapidez que se espera de un PC moderno.

El problema está en la disparidad entre componentes. La GTX 1660 SUPER es claramente la pieza que más ha envejecido. Sigue siendo útil para Full HD y puede ofrecer buenos resultados en esports, juegos independientes y una enorme biblioteca de títulos anteriores, pero los grandes juegos recientes exigen cada vez más compromisos.

Los 6 GB de GDDR6 limitan la utilización de texturas pesadas y la ausencia de núcleos RT y Tensor deja al equipo fuera de una parte importante de las tecnologías que distinguen a las GeForce RTX modernas. No es simplemente una cuestión de tener menos fotogramas por segundo: también falta un conjunto de funciones que puede ayudar a prolongar la vida práctica de una GPU.

El SSD de 512 GB constituye el segundo compromiso importante. Es rápido, pero escaso para una biblioteca gaming moderna. Los 16 GB de RAM preocupan menos y el i5-12400F todavía ofrece suficiente margen.

Que llegue sin sistema operativo también debe incorporarse a la ecuación económica. Para un usuario que ya tiene licencia y experiencia instalando Windows puede ser irrelevante. Para quien quiere un equipo preparado nada más sacarlo de la caja supone tiempo, dificultad y posiblemente un gasto adicional.

Por eso, los inconvenientes deberían frenar la compra cuando el precio se aproxima al de un PC equipado con una GPU RTX moderna. En ese escenario tiene más sentido invertir desde el principio en la tarjeta gráfica más reciente, especialmente si el objetivo es mantener el ordenador varios años.

La valoración cambia radicalmente si se encuentra liquidado a un precio bajo. Como sobremesa económico con un procesador todavía competente y capacidad para jugar a 1080p ajustando correctamente los gráficos, conserva utilidad. Incluso puede convertirse más adelante en una base para una actualización moderada de GPU, siempre que previamente se comprueben fuente, espacio y refrigeración.

Su mejor comprador no es quien quiere el máximo rendimiento ni quien pretende activar todos los efectos gráficos de los próximos AAA. Es quien entiende exactamente qué puede ofrecer una GTX 1660 SUPER actualmente y no paga por ella como si todavía estuviéramos en la época en que era una referencia de la gama media.

5 productos similares que pueden ser mejor opción de compra

  • 1. Acer Nitro N50 con GeForce RTX 4060: puede ser mejor alternativa para quien quiere permanecer dentro del catálogo de sobremesa de Acer pero necesita una GPU mucho más moderna. Una configuración con RTX 4060 ofrece ray tracing por hardware, núcleos Tensor, acceso a tecnologías DLSS más avanzadas y un rendimiento gráfico claramente superior. También proporciona más margen para juegos recientes que los 6 GB y la arquitectura Turing de la GTX 1660 SUPER.
  • 2. Lenovo LOQ Tower con GeForce RTX 4060: puede ser una compra más coherente para gaming actual gracias a una plataforma orientada específicamente al juego y a una gráfica RTX moderna. Además del aumento de rendimiento, resulta más apropiado para quien quiere utilizar DLSS y ray tracing. Si la diferencia de precio frente al Acer es razonable, ofrece una vida útil gaming potencialmente mayor.
  • 3. HP Victus 15L con GeForce RTX 4060: mantiene la idea de un sobremesa relativamente compacto, pero en sus configuraciones con RTX 4060 supera claramente a la GTX 1660 SUPER en capacidad gráfica y tecnologías compatibles. Puede ser una alternativa especialmente interesante para quien quiere un PC premontado discreto sin renunciar a una GPU de una generación mucho más reciente.
  • 4. MSI MAG Infinite con GeForce RTX 4060: es preferible para quien concede importancia tanto al rendimiento como a una concepción más cercana a una torre gaming. Una configuración moderna proporciona mejor base para juegos actuales y puede ofrecer un diseño interior más apropiado para refrigeración y futuras ampliaciones que un sobremesa doméstico de la familia Aspire TC.
  • 5. PC gaming con Core i5-12400F o Ryzen 5 5600 y Radeon RX 7600: incluso manteniendo un procesador de una generación similar al del Acer, una configuración con Radeon RX 7600 puede ser más interesante para 1080p por disponer de una GPU considerablemente más moderna y 8 GB de memoria gráfica. Es un buen ejemplo de por qué, en este caso, conviene priorizar la tarjeta gráfica antes que pagar más por una CPU superior acompañada de una GTX 1660 SUPER.

Ficha técnica de Acer Aspire TC-1760

Característica Acer Aspire TC-1760
Tipo PC de sobremesa
Modelo Acer Aspire TC-1760
Color Negro
Procesador Intel Core i5-12400F
Generación del procesador 12.ª generación Intel Core, Alder Lake
Núcleos de CPU 6
Hilos de CPU 12
Frecuencia base del procesador 2,5 GHz
Frecuencia turbo máxima Hasta 4,4 GHz
Memoria caché del procesador 18 MB Intel Smart Cache
Potencia base del procesador 65 W
Potencia turbo máxima del procesador 117 W
Gráficos integrados en el procesador No
Memoria RAM 16 GB
Almacenamiento SSD de 512 GB
Tarjeta gráfica NVIDIA GeForce GTX 1660 SUPER
Arquitectura de la GPU NVIDIA Turing
Núcleos CUDA 1.408
Memoria gráfica 6 GB GDDR6
Interfaz de memoria gráfica 192 bits
Frecuencia boost de referencia de la GTX 1660 SUPER 1.785 MHz
Núcleos RT dedicados No
Núcleos Tensor dedicados No
Resolución de juego más recomendable Full HD 1.920 x 1.080 píxeles
Sistema operativo incluido No
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