
Samsung Galaxy S23 5G Crítica y Opinión: compacto y potente, pero sus 3900 mAh pasan factura
El Samsung Galaxy S23 5G de 256 GB y 8 GB de RAM representa una clase de móvil que cada vez resulta más difícil encontrar: un gama alta realmente compacto. Su pantalla de 6,1 pulgadas, un peso de solo 168 gramos y una anchura de 70,9 mm hacen que pueda manejarse con mucha más comodidad que buena parte de los teléfonos premium actuales. A ello suma un Snapdragon 8 Gen 2 for Galaxy todavía rápido, una cámara principal de 50 MP con estabilización óptica, teleobjetivo óptico 3x, resistencia IP68, carga inalámbrica y una construcción de nivel alto.
El problema es que esa compacidad obliga a aceptar compromisos. El más evidente está en una batería de 3900 mAh que fue razonable para el tamaño del teléfono cuando apareció, pero que actualmente resulta modesta frente a modelos compactos capaces de integrar capacidades claramente superiores. La carga por cable de 25 W tampoco ayuda a compensar esa desventaja.
Además, estamos ante un móvil presentado originalmente con Android 13 y una política de soporte más corta que la aplicada por Samsung a generaciones posteriores. Los 8 GB de RAM siguen siendo suficientes para un uso normal y exigente, pero ya no impresionan dentro de la gama alta. Por eso, comprar hoy un Galaxy S23 exige mirar mucho más el precio que cuando era un modelo reciente.
Hay, no obstante, una razón poderosa para seguir considerándolo: pocas alternativas combinan este tamaño, 168 gramos, un procesador de gama alta y un teleobjetivo óptico 3x. Sus limitaciones son reales, pero también lo es el atractivo de llevar un teléfono potente que no parezca una pequeña tableta en el bolsillo.
Los 3900 mAh son el principal precio que se paga por tener un Galaxy S tan compacto
Samsung equipa el Galaxy S23 con una batería típica de 3900 mAh. La capacidad nominal es algo inferior, como ocurre habitualmente con las especificaciones de baterías, pero los 3900 mAh son la referencia comercial correcta para comparar el dispositivo.
La cifra no debe analizarse de forma aislada. El Snapdragon 8 Gen 2 for Galaxy es un procesador eficiente y la pantalla de 6,1 pulgadas consume menos que un panel enorme en circunstancias equivalentes. Samsung consiguió así una autonomía bastante más equilibrada de lo que podría sugerir la capacidad.
Eso no elimina la limitación física. Un usuario que combine 5G, navegación GPS, cámara, brillo alto, redes sociales, vídeo y juegos tiene menos reserva energética que en teléfonos modernos con baterías de 5000 mAh o incluso superiores.
La diferencia puede ser poco relevante para quien pase buena parte del día cerca de un cargador y realice un uso moderado. Importa mucho más a quien salga por la mañana y necesite llegar a la noche con margen, especialmente durante viajes o jornadas largas.
También debe tenerse en cuenta la edad del modelo. Si se compra nuevo procedente de stock antiguo, reacondicionado o usado, el estado real de la batería adquiere una importancia enorme. Una batería de 3900 mAh degradada deja bastante menos margen que una de mayor capacidad sometida al mismo porcentaje de desgaste.
Por eso, en una unidad de segunda mano no basta con comprobar que el móvil enciende y funciona. La autonomía puede determinar si la compra continúa siendo cómoda durante los próximos años.
La carga de 25 W se ha quedado muy atrás frente a muchos rivales
El Galaxy S23 admite carga rápida por cable de hasta 25 W con un cargador y condiciones compatibles. No es una potencia especialmente elevada y actualmente constituye uno de sus puntos débiles más claros.
Samsung ha mantenido tradicionalmente una estrategia conservadora en este apartado. Puede argumentarse que una gestión térmica prudente y una carga menos agresiva tienen ventajas, pero desde el punto de vista del usuario existe una diferencia práctica evidente frente a teléfonos capaces de cargar a 67, 80 o 90 W.
La cuestión se vuelve más importante precisamente porque la batería es pequeña. Una estrategia posible para compensar una capacidad limitada sería ofrecer una recarga extraordinariamente rápida. El S23 no hace ninguna de las dos cosas: no tiene una batería enorme ni una carga especialmente veloz.
En una rutina normal puede bastar con cargarlo durante la noche. El problema aparece cuando quedan pocos minutos antes de salir de casa y se necesita recuperar mucha autonomía. Ahí algunos competidores ofrecen una ventaja claramente perceptible.
A su favor, el S23 incorpora carga inalámbrica y Wireless PowerShare. Esta última permite utilizar el teléfono para suministrar energía de forma inalámbrica a dispositivos compatibles, por ejemplo determinados auriculares o relojes. Es una prestación práctica que todavía no aparece en todos sus rivales.
La valoración depende, por tanto, de los hábitos. Para quien cargue siempre por la noche, los 25 W pueden ser suficientes. Para alguien acostumbrado a cargas ultrarrápidas durante el día, supone una regresión difícil de ignorar.
Su tamaño de 6,1 pulgadas es una virtud extraordinaria para unos y una limitación para otros
El Galaxy S23 mide aproximadamente 146,3 x 70,9 x 7,6 mm y pesa 168 gramos. Son cifras que actualmente lo convierten en un teléfono particularmente manejable dentro de la gama alta.
Se puede sujetar con una mano con mucha más facilidad que un modelo de 6,7 o 6,9 pulgadas. También ocupa menos en el bolsillo, pesa menos durante una llamada larga y resulta más cómodo cuando se utiliza tumbado o mientras se camina.
Esta característica puede ser más valiosa que cualquier incremento de potencia para alguien cansado de móviles grandes. Es precisamente uno de los motivos por los que el S23 sigue teniendo personalidad a pesar de su edad.
Pero 6,1 pulgadas no son ideales para todo. Quien consuma muchas películas y series, edite documentos, utilice dos aplicaciones simultáneamente o juegue durante horas puede preferir una pantalla mayor. Un teclado virtual también dispone de menos superficie.
No existe aquí un problema objetivo. Es una elección de formato. Lo que para un usuario es la mayor virtud del S23 puede ser el principal motivo para descartarlo para otro.
Conviene decidirlo antes de comprar porque no es una característica que pueda solucionarse después mediante software. Si se prioriza la portabilidad, resulta difícil criticar sus dimensiones. Si se quiere sustituir parcialmente una tableta con el móvil, 6,1 pulgadas pueden quedarse cortas.
La pantalla FHD+ es excelente en calidad, aunque ya no impresiona por resolución
Samsung utiliza un panel Dynamic AMOLED 2X de 6,1 pulgadas con resolución 2340 x 1080 píxeles y frecuencia de refresco adaptativa de hasta 120 Hz. Su tamaño relativamente pequeño hace que la densidad sea suficientemente alta para ofrecer una imagen muy definida.
El panel mantiene varias virtudes importantes: negros propios de OLED, buena respuesta, HDR y una frecuencia de refresco elevada que hace que desplazamientos y animaciones se perciban fluidos.
Por tanto, describir Full HD+ como un defecto grave sería exagerado. A esta diagonal, aumentar la resolución proporciona un beneficio visual menor que en una pantalla considerablemente más grande.
Sin embargo, el comprador debe saber que no está adquiriendo un panel QHD+ como el utilizado en modelos superiores de la familia Galaxy. Si se compara únicamente por especificaciones con determinados gama alta, el S23 queda por debajo.
La pantalla plana puede considerarse incluso una ventaja respecto a los antiguos paneles curvos. Facilita la instalación de protectores, reduce toques accidentales y aprovecha de manera más uniforme la superficie.
El verdadero dilema no está entre una pantalla buena y una mala, sino entre máxima portabilidad y mayor superficie de visualización. Samsung apostó claramente por la primera.
El Snapdragon 8 Gen 2 for Galaxy continúa siendo uno de sus mejores argumentos
La ficha comercial puede indicar simplemente «Qualcomm Snapdragon», pero el procesador concreto del Galaxy S23 europeo es el Snapdragon 8 Gen 2 Mobile Platform for Galaxy. Fue una de las grandes mejoras de esta generación respecto a anteriores Galaxy S comercializados en Europa con otros procesadores.
El chip continúa ofreciendo potencia suficiente para aplicaciones cotidianas, multitarea, fotografía computacional y juegos exigentes. El hecho de que hayan aparecido varias generaciones posteriores no convierte automáticamente un procesador de gama alta en lento.
Para tareas habituales, la diferencia respecto a un buque insignia mucho más moderno puede resultar bastante menos perceptible de lo que sugieren los benchmarks. Abrir mensajería, navegar, reproducir vídeo o gestionar correo no requiere la potencia máxima de los chips actuales.
En juegos prolongados y cargas sostenidas sí interviene otra limitación: el reducido tamaño del teléfono deja menos superficie para disipar calor que un terminal grande. Como ocurre en prácticamente cualquier smartphone potente, el sistema puede ajustar rendimiento cuando la temperatura lo exige.
Esto no significa que el S23 tenga un defecto generalizado de sobrecalentamiento. Sería una afirmación excesiva. Significa que meter hardware potente dentro de un cuerpo compacto exige gestionar cuidadosamente consumo y temperatura.
Para la mayoría de compradores, el Snapdragon 8 Gen 2 sigue siendo más una virtud que una razón para descartar el dispositivo.
Los 8 GB de RAM continúan siendo suficientes, pero ofrecen menos margen de futuro
Esta configuración combina 8 GB de RAM con 256 GB de almacenamiento. Los 8 GB siguen siendo suficientes para Android, One UI y multitarea convencional, y no convierten el S23 en un móvil lento.
El problema aparece al compararlo con generaciones recientes de gama alta que parten de 12 GB. Más memoria permite mantener más procesos y aplicaciones sin necesidad de recargarlos y proporciona un margen adicional para software cada vez más complejo.
No hay que convertir esta diferencia en un drama. Tener 12 GB no hace automáticamente que un teléfono sea mejor que otro y la gestión de memoria depende también del sistema operativo.
Pero alguien que compre el S23 con intención de conservarlo durante muchos años debería considerar que sus 8 GB ya representan una configuración menos generosa que la de modelos actuales de la serie Galaxy S.
Los 256 GB de almacenamiento son una capacidad bastante más cómoda. Permiten acumular muchas aplicaciones, fotografías y vídeos antes de tener que liberar espacio. Además, esta variante de 256 GB utiliza almacenamiento rápido.
Lo que no existe es una ranura microSD. La capacidad elegida en el momento de compra será la disponible físicamente durante toda la vida del terminal, descontando el espacio utilizado por el sistema y aplicaciones.
Las cámaras siguen siendo versátiles, pero el hardware fotográfico ha envejecido frente a los modelos actuales
El Galaxy S23 incorpora una combinación de cámaras muy equilibrada para su tamaño: principal de 50 MP con estabilización óptica, ultra gran angular de 12 MP y teleobjetivo de 10 MP con zoom óptico 3x. La cámara frontal es de 12 MP y dispone de enfoque automático.
El teleobjetivo es especialmente valioso. Muchos teléfonos compactos o de gama media recurren exclusivamente a recortes digitales cuando se quiere acercar la imagen. El S23 dispone de una cámara dedicada 3x, lo que amplía considerablemente las posibilidades para retratos, detalles y escenas lejanas.
La cámara principal sigue siendo capaz de producir resultados de nivel alto en buenas condiciones. La estabilización óptica ayuda tanto en fotografía como en vídeo, y el procesamiento de Samsung proporciona una experiencia muy automatizada.
Sin embargo, el hardware ya no representa el máximo nivel fotográfico de la marca. Sensores más modernos, teleobjetivos de mayor resolución y procesadores de imagen posteriores han elevado las posibilidades de teléfonos más recientes.
El ultra gran angular tampoco dispone de las mismas posibilidades que las cámaras principales y su rendimiento disminuye más cuando falta luz. Esto es habitual incluso en muchos teléfonos caros, pero debe tenerse presente si se utiliza con frecuencia.
El zoom digital puede alcanzar niveles elevados, aunque eso no debe confundirse con zoom óptico. A medida que aumenta la ampliación digital se pierde información y la calidad depende mucho del procesamiento.
Para fotografía cotidiana, viajes, retratos y redes sociales, el conjunto sigue siendo muy competente. Quien busque específicamente la mejor cámara móvil disponible debería mirar generaciones superiores o modelos Ultra.
El teleobjetivo 3x es precisamente una ventaja que varios compactos modernos no ofrecen igual
Al analizar inconvenientes también conviene evitar una comparación injusta. El S23 conserva una característica que sigue teniendo mucho valor: tres distancias focales traseras diferenciadas.
La cámara principal cubre la mayoría de situaciones, el ultra gran angular permite abarcar escenas amplias y el teleobjetivo 3x ofrece un encuadre mucho más adecuado para retratos o sujetos alejados.
Esta versatilidad resulta especialmente interesante teniendo en cuenta las dimensiones del terminal. No es necesario comprar un móvil enorme para obtener un zoom óptico dedicado.
Por eso, un modelo moderno con mejor batería no es automáticamente una alternativa fotográfica superior. Hay que observar qué cámaras incorpora realmente. Un teléfono puede presumir de un sensor principal enorme y, al mismo tiempo, carecer de teleobjetivo.
El S23 encuentra aquí una de sus razones para seguir siendo atractivo: combina un cuerpo pequeño con un sistema de cámaras más completo de lo habitual en móviles compactos.
La política de actualizaciones fue buena en 2023, pero comprarlo ahora significa aprovechar solo la parte restante
El Galaxy S23 salió al mercado con Android 13 y One UI 5.1. Samsung prometió para la serie cuatro generaciones de actualizaciones del sistema operativo y cinco años de actualizaciones de seguridad.
Era una política muy competitiva cuando se presentó. El problema no es que Samsung haya incumplido esa promesa, sino que el reloj de soporte comenzó con el lanzamiento del producto y no cuando un nuevo comprador lo adquiere años después.
Actualmente Samsung ya ofrece en generaciones posteriores políticas de soporte considerablemente más largas. Esto cambia la lógica de una compra pensada para cinco, seis o siete años.
El S23 ha recibido actualizaciones posteriores y Samsung ofrece documentación del modelo para versiones más recientes de Android, pero el comprador debe valorar el periodo de soporte que todavía queda, no la duración que tenía originalmente.
Para alguien que renueve el teléfono en dos o tres años puede ser suficiente. Para quien quiera conservarlo hasta que deje de recibir parches de seguridad, una generación más nueva proporciona un horizonte más amplio.
Esta es una de las limitaciones que no se aprecia en una ficha técnica tradicional: el hardware no cambia, pero el valor temporal de su soporte sí disminuye cada año.
La batería pequeña preocupa todavía más si se compra reacondicionado o de segunda mano
El paso del tiempo obliga a diferenciar entre una unidad nueva y una usada. Las baterías de ion-litio se degradan con ciclos, temperatura y edad. Dos Galaxy S23 externamente idénticos pueden ofrecer autonomías distintas dependiendo de su historial.
Esto importa especialmente porque el punto de partida son 3900 mAh. Una pérdida de capacidad resulta proporcionalmente más perceptible cuando no existe una batería enorme que proporcione margen.
En una unidad reacondicionada conviene revisar qué garantía se ofrece y si existe información sobre la batería. En segunda mano, una autonomía anormalmente corta puede terminar obligando a sustituirla.
También debería comprobarse el estado de la pantalla AMOLED, cámaras, altavoces, puerto USB-C, botones y cristal. La certificación original IP68 es una característica importante, pero después de una reparación o apertura del dispositivo no debe asumirse automáticamente que el sellado conserva exactamente las condiciones de fábrica.
Una unidad barata con batería muy degradada puede terminar siendo peor compra que un teléfono algo más caro en mejores condiciones.
La carga inalámbrica y la certificación IP68 siguen siendo detalles de auténtica gama alta
Algunas especificaciones envejecen mejor que otras. El Galaxy S23 cuenta con resistencia IP68 frente a agua y polvo bajo condiciones de laboratorio, carga inalámbrica y carga inalámbrica inversa.
Son características que a menudo desaparecen cuando se intenta sustituir un antiguo gama alta por un teléfono nuevo de precio medio. Un rival puede tener más batería y carga por cable mucho más rápida, pero carecer de carga inalámbrica o de una protección equivalente frente al agua.
El IP68 no significa que sea indestructible ni que Samsung recomiende utilizarlo deliberadamente bajo el agua. La resistencia puede deteriorarse con golpes, desgaste o reparaciones.
La carga inalámbrica tampoco es especialmente rápida, pero permite dejar el teléfono sobre una base durante el trabajo o por la noche sin conectar cables. Wireless PowerShare añade la posibilidad de cargar accesorios compatibles.
Estos detalles ayudan a explicar por qué un antiguo gama alta puede seguir proporcionando una experiencia más completa que determinados móviles nuevos aparentemente superiores en batería o potencia de carga.
No hay microSD ni conector de auriculares de 3,5 mm
Samsung eliminó hace tiempo dos características que algunos usuarios todavía valoran: ranura para tarjetas microSD y conexión analógica de 3,5 mm.
Con 256 GB, la falta de microSD probablemente no afectará a un usuario normal durante bastante tiempo. Sin embargo, quien grabe mucho vídeo, descargue grandes bibliotecas multimedia o almacene numerosos juegos debe saber que no podrá aumentar la capacidad mediante una tarjeta barata.
Se puede recurrir a almacenamiento en la nube, transferencias a ordenador o unidades USB-C, pero ninguna de esas opciones equivale a llevar permanentemente una microSD instalada.
La ausencia de minijack obliga a utilizar auriculares Bluetooth, USB-C o un adaptador compatible. Para la mayoría de usuarios actuales será algo habitual; para quien conserve auriculares cableados de calidad sigue siendo una molestia.
No son defectos exclusivos del S23 y muchas alternativas premium han tomado exactamente las mismas decisiones. Conviene mencionarlos porque pueden ser determinantes para determinados compradores.
Botanic Green puede ser una denominación comercial distinta del nombre oficial Green
Esta configuración aparece descrita como Botanic Green. Samsung comercializó oficialmente el Galaxy S23 en un acabado denominado Green, además de otros colores.
Los distribuidores pueden utilizar traducciones o denominaciones comerciales ligeramente distintas. Por eso, si el color es un factor decisivo, conviene comprobar fotografías del producto real, referencia completa y descripción del vendedor en lugar de asumir que todos los nombres de verde representan acabados diferentes.
Esto no afecta a rendimiento, cámaras ni batería. Es simplemente una precaución útil en listados de tiendas donde los nombres de color no siempre coinciden literalmente con los empleados por el fabricante.
Samsung DeX sigue proporcionando una ventaja poco habitual
Una característica que puede pasar desapercibida es Samsung DeX. Permite utilizar una interfaz adaptada a pantallas grandes y convertir el teléfono en el centro de una experiencia similar a un escritorio para determinadas tareas.
No sustituye completamente a un ordenador para cualquier usuario, pero puede ser muy útil para trabajar con documentos, navegar, mostrar contenido o utilizar aplicaciones compatibles en una pantalla externa.
La conexión USB del S23 ofrece además posibilidades superiores a las de móviles que limitan su puerto fundamentalmente a carga y transferencia básica.
Para quien nunca utilice DeX no debería influir en la compra. Para un usuario integrado en el ecosistema Samsung, con monitor, televisor y accesorios compatibles, añade una versatilidad que no se refleja simplemente comparando procesador y batería.
¿Para qué comprador pesan especialmente sus limitaciones?
El Galaxy S23 puede decepcionar a quien priorice autonomía por encima de tamaño y peso. Los 3900 mAh representan un compromiso deliberado para mantener el cuerpo compacto. Si la prioridad es pasar jornadas muy largas lejos de un enchufe, existen alternativas claramente mejores.
Tampoco es ideal para quien quiera recargar en pocos minutos. Sus 25 W están muy por debajo de lo que ofrecen varios fabricantes actuales.
El comprador que quiera conservar su próximo móvil durante el máximo número posible de años debería valorar especialmente la antigüedad de su política de soporte. Una generación reciente parte con más años de actualizaciones por delante.
Quien consuma muchísimo vídeo o juegue durante horas quizá prefiera una pantalla más grande. El S23 puede ejecutar juegos exigentes, pero su principal virtud física es precisamente ser pequeño.
En cambio, sigue encajando especialmente bien con alguien que valore un teléfono realmente manejable, ligero y potente, quiera teleobjetivo óptico, IP68, carga inalámbrica y una experiencia One UI completa. Ese conjunto de características es más difícil de encontrar de lo que parece.
5 productos similares que pueden ser mejor opción de compra
- Samsung Galaxy S25: es la evolución más lógica para quien quiera conservar el concepto de Galaxy S compacto. Su pantalla aumenta ligeramente hasta 6,2 pulgadas, mantiene el teleobjetivo 3x y ofrece 12 GB de RAM, un procesador Snapdragon 8 Elite for Galaxy mucho más moderno y una batería típica de 4000 mAh. También parte con una política de soporte mucho más larga. Es mejor compra cuando la diferencia económica respecto al S23 no sea grande.
- Samsung Galaxy S24: mantiene unas dimensiones relativamente compactas, aumenta la batería típica a 4000 mAh y pertenece a una generación con una política de actualizaciones mucho más extensa. Conserva además la combinación de cámara principal, ultra gran angular y teleobjetivo 3x. Puede resultar más equilibrado para quien quiera seguir dentro de One UI y piense conservar el teléfono durante bastantes años.
- Xiaomi 15: es una alternativa especialmente interesante para quien quiera un móvil relativamente compacto sin aceptar una batería pequeña. Incorpora una batería típica de 5240 mAh y carga por cable de 90 W, además de carga inalámbrica de 50 W. Su cuerpo es algo mayor y la experiencia de software es distinta, pero en autonomía y velocidad de carga representa un salto enorme frente al S23.
- Google Pixel 10: puede resultar más adecuado para quien priorice soporte prolongado, fotografía computacional y una experiencia Android directamente integrada con los servicios de Google. Su pantalla OLED de 6,3 pulgadas mantiene 120 Hz y su batería típica alcanza 4970 mAh. Es más pesado que el S23, por lo que pierde parte de la extraordinaria ligereza del Samsung, pero ofrece una plataforma mucho más reciente.
- Samsung Galaxy S25 Edge: puede interesar a quien valore especialmente poco peso y delgadez pero quiera una pantalla mucho mayor. Pesa aproximadamente 163 gramos pese a utilizar un panel de 6,7 pulgadas QHD+ y dispone de 12 GB de RAM y hardware mucho más moderno. Su batería también es de 3900 mAh y carece del teleobjetivo 3x del S23, por lo que es mejor alternativa principalmente para quien priorice pantalla, potencia y diseño ultrafino, no para quien busque máxima autonomía o zoom óptico.
Conclusión: su tamaño sigue siendo especial, pero el precio debe compensar batería, carga y años de soporte consumidos
El Samsung Galaxy S23 5G de 256 GB sigue teniendo una identidad mucho más clara que muchos teléfonos antiguos. No destaca porque continúe ganando comparaciones de potencia ni porque sus especificaciones sean las mayores, sino porque combina 168 gramos, 6,1 pulgadas, un procesador todavía rápido, teleobjetivo 3x, IP68 y carga inalámbrica en un cuerpo extraordinariamente manejable.
Para determinados compradores, esa combinación sigue siendo más atractiva que tener una batería gigantesca dentro de un terminal de más de 200 gramos. Sacar el teléfono continuamente del bolsillo, escribir con una mano o sostenerlo durante una llamada son acciones cotidianas en las que tamaño y peso tienen un impacto real.
Su principal sacrificio es la batería de 3900 mAh. El eficiente Snapdragon ayuda, pero no puede cambiar la capacidad física disponible. Quien realice un uso muy intenso tendrá menos margen que con móviles compactos más modernos que ya superan ampliamente los 4000 e incluso los 5000 mAh.
Los 25 W de carga agravan ese compromiso. El teléfono no solo parte de una batería relativamente pequeña, sino que tampoco puede recuperar energía con la rapidez de muchos competidores. Para quien carga cada noche no tiene por qué ser un problema serio; para quien depende de cargas rápidas durante el día sí puede resultar frustrante.
La antigüedad también afecta al soporte. Samsung prometió cuatro generaciones de sistema operativo y cinco años de seguridad para la serie S23, una política muy buena en su lanzamiento. Comprar el teléfono varios años después significa recibir únicamente la parte restante de ese periodo, mientras las generaciones nuevas de Galaxy disponen de un horizonte de actualizaciones mucho mayor.
Los 8 GB de RAM constituyen otro indicio del paso del tiempo. Siguen siendo suficientes y no deberían provocar por sí mismos una mala experiencia, pero 12 GB se han vuelto habituales en los Galaxy S recientes. Para una compra pensada a muy largo plazo, el margen adicional de un modelo nuevo resulta atractivo.
Las cámaras envejecen mejor. El conjunto de 50 MP, ultra gran angular de 12 MP y teleobjetivo 3x de 10 MP sigue siendo realmente versátil. Especialmente el teleobjetivo evita que el S23 se comporte como un compacto recortado artificialmente en prestaciones fotográficas.
También conservan mucho valor la resistencia IP68, los altavoces estéreo, la carga inalámbrica, Wireless PowerShare, Wi-Fi 6E, eSIM y Samsung DeX. Son funciones propias de un gama alta completo y explican por qué no debe compararse únicamente con teléfonos nuevos de gama media que tengan una batería mayor.
Por tanto, sus inconvenientes deberían frenar la compra cuando el precio se aproxima demasiado al de un Galaxy S24 o S25. En ese escenario resulta difícil justificar renunciar a más años de soporte, hardware moderno y mejoras de autonomía únicamente por ahorrar una cantidad pequeña.
La situación cambia cuando el Galaxy S23 de 256 GB aparece claramente rebajado. A un precio propio de un antiguo gama alta, continúa ofreciendo una experiencia muy completa y un formato compacto que sigue siendo poco habitual. Para alguien que quiera precisamente un móvil pequeño, potente y con cámara 3x, puede tener más sentido que alternativas nuevas pero mucho más grandes.
Antes de comprar una unidad reacondicionada o usada, la batería debería ser una prioridad. Una capacidad original de 3900 mAh deja menos margen para absorber degradación. Ahorrar mucho en la compra para terminar dependiendo constantemente de un cargador puede arruinar una de las principales virtudes del teléfono: su comodidad.
El Galaxy S23 merece la pena, por tanto, bajo una condición muy concreta: que su precio refleje claramente que pertenece a una generación anterior. Su Snapdragon 8 Gen 2 todavía tiene potencia, las cámaras continúan siendo competentes y el formato de 168 gramos sigue siendo magnífico. Lo que ya no debería pagarse es precio de móvil moderno por una batería de 3900 mAh, carga de 25 W, 8 GB de RAM y un periodo de soporte que lleva varios años consumiéndose.
Ficha técnica de Samsung Galaxy S23 5G
| Característica | Especificación |
|---|---|
| Modelo | Samsung Galaxy S23 5G |
| Referencia europea de 256 GB | SM-S911B |
| Color | Green; puede aparecer como Botanic Green según distribuidor |
| Pantalla | 6,1 pulgadas Dynamic AMOLED 2X |
| Resolución | 2340 x 1080 píxeles, FHD+ |
| Frecuencia de refresco | Hasta 120 Hz |
| Procesador | Qualcomm Snapdragon 8 Gen 2 for Galaxy |
| CPU | Octa-Core |
| Memoria RAM | 8 GB |
| Almacenamiento | 256 GB |
| MicroSD | No |
| Cámara principal | 50 MP, f/1.8, autofocus y estabilización óptica OIS |
| Teleobjetivo | 10 MP, f/2.4, zoom óptico 3x y OIS |
| Ultra gran angular | 12 MP, f/2.2 |
| Zoom digital máximo | Hasta 30x |
| Cámara frontal | 12 MP, f/2.2, autofocus |
| Grabación de vídeo trasera | Hasta 8K a 30 fps |
| Batería típica | 3900 mAh |
| Batería nominal | 3785 mAh |
| Carga por cable | Hasta 25 W con equipo compatible |
| Carga inalámbrica | Sí |
| Carga inalámbrica inversa | Wireless PowerShare |
| Red móvil | 5G |
| Wi-Fi | Wi-Fi 6E |
| Bluetooth | Bluetooth 5.3 |
| NFC | Sí |
| USB | USB Type-C |
| SIM | Nano-SIM y eSIM; configuración Dual SIM según mercado y operador |
| Altavoces | Estéreo |
| Conector de 3,5 mm | No |
| Protección frente a agua y polvo | IP68 bajo condiciones especificadas por el fabricante |
| Protección de cristal | Corning Gorilla Glass Victus 2 |
| Samsung DeX | Sí |
| Sistema operativo de lanzamiento | Android 13 con One UI 5.1 |
| Política anunciada para la serie S23 | 4 generaciones de actualizaciones de sistema operativo y 5 años de actualizaciones de seguridad |
| Dimensiones | 146,3 x 70,9 x 7,6 mm |
| Peso | 168 g |
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