
Samsung Galaxy S23 Crítica y Opinión: 128 GB sin microSD limitan a un móvil hecho para durar
El Samsung Galaxy S23 5G de 128 GB representa una propuesta que cada vez resulta menos habitual en la gama alta: un teléfono realmente compacto sin renunciar a un procesador potente, una pantalla AMOLED de 120 Hz, cámaras versátiles ni acabados propios de un buque insignia. Sus 6,1 pulgadas, 168 gramos de peso y apenas 70,9 mm de anchura lo separan claramente de la tendencia hacia terminales que se acercan o superan las 6,7 pulgadas.
Además, Samsung acertó especialmente con el Snapdragon 8 Gen 2 for Galaxy. Su rendimiento continúa siendo elevado y su eficiencia supuso una mejora importante para un teléfono cuya batería, con 3.900 mAh de capacidad típica, no puede competir en tamaño con las de modelos mayores. La cámara principal de 50 MP, el teleobjetivo óptico 3x y la resistencia IP68 completan un conjunto que todavía puede proporcionar una experiencia de gama alta convincente.
Sin embargo, esta configuración concreta de 128 GB merece más cautela que las variantes superiores. No existe ranura microSD y el almacenamiento disponible para aplicaciones y archivos es inferior a la cifra comercial una vez ocupado el espacio necesario por el sistema. A esto se añaden una batería relativamente pequeña, carga por cable de 25 W, 8 GB de RAM y una pantalla FHD+ que prioriza eficiencia frente a resolución extrema.
También hay un problema inevitable derivado del tiempo: el Galaxy S23 apareció originalmente con Android 13 y su periodo de soporte comenzó entonces. Comprar uno actualmente no equivale a estrenar el ciclo de actualizaciones. Por eso, más que preguntarse si sigue siendo un buen móvil, la cuestión correcta es cuánto merece la pena pagar por él frente a generaciones posteriores.
Los 128 GB son el compromiso más difícil de corregir después de comprarlo
La versión de 128 GB es la que exige calcular con mayor cuidado las necesidades de almacenamiento. Samsung no ofrece ranura microSD en el Galaxy S23, por lo que no existe la posibilidad de comprar una tarjeta de memoria dentro de dos años si el espacio empieza a escasear.
Los 128 GB tampoco quedan íntegramente disponibles para fotografías, aplicaciones y documentos. El sistema operativo, One UI, aplicaciones preinstaladas y otros archivos necesarios consumen una parte desde el principio. Después llegan las actualizaciones, cachés de aplicaciones, conversaciones con archivos multimedia y contenido descargado.
Para un usuario que emplee principalmente mensajería, navegador, redes sociales y streaming, puede ser suficiente. El almacenamiento en la nube también reduce enormemente la necesidad de conservar localmente miles de fotografías y vídeos.
El problema aparece en perfiles diferentes. Los juegos modernos pueden ocupar decenas de gigabytes; Spotify, Netflix y otras plataformas permiten almacenar contenido para utilizarlo sin conexión; WhatsApp puede acumular una cantidad sorprendente de fotografías y vídeos; y la propia cámara del S23 permite generar archivos de alta resolución y grabaciones de vídeo muy pesadas.
El teléfono puede grabar hasta 8K a 30 fotogramas por segundo. Aunque no sea el modo que la mayoría utilizará habitualmente, ilustra la contradicción de combinar unas capacidades multimedia avanzadas con solo 128 GB de almacenamiento no ampliable.
Por eso, quien ya utilice una parte importante de los 128 GB de su teléfono actual debería considerar seriamente una configuración superior. El Galaxy S23 tiene potencia suficiente para continuar siendo útil durante años; quedarse sin almacenamiento antes de que el procesador resulte insuficiente sería una forma innecesaria de acortar su vida práctica.
La versión de 128 GB utiliza un almacenamiento menos avanzado que las capacidades superiores
Hay otra diferencia técnica que suele pasar inadvertida al comparar las distintas capacidades del Galaxy S23. La variante de 128 GB utiliza almacenamiento UFS 3.1, mientras que las configuraciones superiores de la serie pudieron beneficiarse de UFS 4.0.
Esto no significa que el Galaxy S23 de 128 GB sea lento. UFS 3.1 continúa ofreciendo un rendimiento elevado y en tareas normales, como abrir WhatsApp, navegar por Internet o consultar el correo, probablemente será difícil convertir esta diferencia en un problema cotidiano.
Pero es una concesión real de la configuración básica. UFS 4.0 ofrece mayores velocidades y mejor eficiencia que UFS 3.1. Las diferencias pueden apreciarse más en transferencias grandes, instalaciones, determinadas cargas intensivas y escenarios donde el almacenamiento participa continuamente.
Este detalle refuerza la idea de que la versión de 256 GB es algo más que el mismo teléfono con espacio adicional. Si la diferencia económica entre ambas capacidades es pequeña, la variante superior resulta especialmente interesante porque soluciona dos cuestiones simultáneamente: proporciona el doble de almacenamiento y utiliza una generación más moderna de memoria interna.
Para un comprador que simplemente haya encontrado una unidad de 128 GB con una rebaja considerable, no debería convertirse en motivo para descartarla. Pero sí es uno de esos compromisos que merece conocerse antes de decidir y no después.
La batería de 3.900 mAh es el precio de tener un auténtico gama alta compacto
La capacidad de batería es probablemente la limitación física más evidente del Galaxy S23. Samsung instala una batería típica de 3.900 mAh, considerablemente inferior a los 4.700 mAh del S23+ y los 5.000 mAh del S23 Ultra.
Hay una explicación sencilla: el S23 mide solo 146,3 x 70,9 x 7,6 mm y pesa 168 gramos. Dentro de ese volumen hay que alojar procesador, cámaras, sistema de refrigeración, altavoces, conectividad inalámbrica y todos los componentes necesarios. Una batería mucho mayor habría obligado a incrementar dimensiones, grosor o peso.
La buena noticia es que el Snapdragon 8 Gen 2 for Galaxy ofrece una eficiencia muy superior a la de algunas generaciones anteriores de procesadores de gama alta. La pantalla de 6,1 pulgadas y resolución FHD+ también demanda menos energía que un enorme panel QHD+. El conjunto permite aprovechar mejor esos 3.900 mAh de lo que la cifra aislada podría sugerir.
Aun así, la física tiene límites. Un usuario intensivo que pase muchas horas utilizando 5G, cámara, navegación GPS, brillo elevado y juegos tendrá menos margen que con un teléfono de 5.000 mAh o más. La degradación natural de la batería con el paso del tiempo también merece atención cuando se adquiere actualmente una unidad usada o reacondicionada.
Para quien utilice el móvil moderadamente y pueda cargarlo cada noche, la batería puede resultar perfectamente suficiente. Quien necesite una autonomía extraordinaria porque pasa jornadas enteras lejos de enchufes debería mirar dispositivos de mayor tamaño.
Es, por tanto, una limitación objetiva en capacidad, pero también un compromiso inseparable de su principal virtud. Si se quiere conservar un móvil de solo 168 gramos y 6,1 pulgadas, no se puede exigir simultáneamente el espacio interno de un terminal de casi 7 pulgadas.
La carga de 25 W es lenta frente a buena parte de la competencia
La batería pequeña podría resultar menos preocupante si Samsung hubiera acompañado el S23 de una carga especialmente rápida. No fue así. El modelo admite una potencia máxima de 25 W mediante cable con accesorios y condiciones compatibles.
Es uno de los apartados donde más claramente se percibe la filosofía conservadora de Samsung. Mientras otros fabricantes han desarrollado sistemas de 67, 80, 100 W o superiores, el S23 se mantiene en una cifra mucho más modesta.
La diferencia no importa demasiado para quien conecta el teléfono antes de dormir. En ese escenario, incluso una carga considerablemente más lenta puede completar la batería durante la noche. También hay usuarios que prefieren no convertir la potencia de carga en una prioridad de compra.
Pero el problema se vuelve cotidiano cuando se necesita recuperar energía rápidamente. Diez o quince minutos antes de salir de casa son mucho mejor aprovechados por un teléfono compatible con cargas de muy alta potencia. Y precisamente un dispositivo con 3.900 mAh puede necesitar recargas puntuales con mayor frecuencia bajo un uso intenso.
Al menos dispone de carga inalámbrica y Wireless PowerShare para alimentar accesorios compatibles. Son prestaciones propias de gama alta que añaden flexibilidad, aunque no solucionan la limitada velocidad por cable.
La pantalla AMOLED es excelente, pero FHD+ establece un techo de resolución
Samsung utiliza un panel Dynamic AMOLED 2X de 6,1 pulgadas con resolución de 2340 x 1080 píxeles y frecuencia adaptativa de hasta 120 Hz. La calidad visual continúa siendo uno de los puntos fuertes del teléfono: contraste elevado, negros profundos, colores intensos y una respuesta muy fluida.
En una diagonal de 6,1 pulgadas, la resolución FHD+ resulta además más fácil de justificar que en el Galaxy S23+. La densidad de píxeles es elevada y los textos presentan una nitidez suficiente para que la inmensa mayoría de usuarios no tenga motivos de queja.
Sin embargo, sigue siendo una diferencia frente a los antiguos Galaxy S de alta gama que ofrecían paneles QHD+ y frente al S23 Ultra de la misma generación. Quien quiera la máxima resolución disponible dentro del ecosistema Samsung no la encontrará aquí.
La limitación es objetiva, pero su importancia depende mucho del usuario. En una pantalla de este tamaño, la diferencia entre FHD+ y QHD+ resulta menos perceptible que en un panel de 6,8 pulgadas. Además, la menor resolución contribuye a contener consumo y carga gráfica, algo especialmente apropiado para una batería de 3.900 mAh.
Hay otra ventaja práctica: el panel es plano. Esto facilita la instalación de protectores, evita distorsiones en los bordes y hace que toda la superficie resulte más cómoda para interactuar. En ergonomía, el S23 convencional ha envejecido particularmente bien.
Los 8 GB de RAM cumplen, pero ya no destacan en la gama alta
El Galaxy S23 incorpora 8 GB de memoria RAM. Es suficiente para Android, One UI, aplicaciones de mensajería, navegador, cámara, redes sociales y juegos. El rendimiento cotidiano no debería juzgarse simplemente contando gigabytes de memoria.
El Snapdragon 8 Gen 2 mantiene además un nivel de rendimiento que ayuda a que la experiencia general siga siendo rápida. Para un usuario convencional, los 8 GB difícilmente serán el primer componente que limite el teléfono.
La perspectiva cambia cuando se piensa en comprarlo ahora para conservarlo varios años. Muchos dispositivos de gama alta posteriores han normalizado configuraciones de 12 GB o más. El software también evoluciona y las funciones de inteligencia artificial están incrementando la importancia del procesamiento local y los recursos disponibles.
Samsung DeX y la multitarea son otros factores. El S23 puede utilizarse conectado a una pantalla externa con una interfaz de escritorio, una capacidad extraordinariamente interesante para un móvil tan pequeño. Quien explote intensivamente esta función puede beneficiarse más de disponer de memoria adicional.
No se trata de afirmar que 8 GB sean insuficientes, sino de reconocer que ofrecen menos margen que configuraciones superiores. Si el precio del S23 es muy competitivo, la RAM no debería frenar la compra. Si cuesta prácticamente lo mismo que un teléfono moderno con 12 GB, entra legítimamente en la comparación.
Las cámaras son versátiles, pero el zoom 3x marca claramente la distancia respecto al Ultra
El sistema fotográfico trasero combina una cámara principal de 50 MP con estabilización óptica, un ultra gran angular de 12 MP y un teleobjetivo de 10 MP con zoom óptico 3x. La cámara frontal es de 12 MP y dispone de autofocus.
Es una configuración especialmente completa para un teléfono compacto. Muchos modelos pequeños sacrifican batería o cámaras para reducir dimensiones; Samsung consiguió mantener un auténtico teleobjetivo, algo que amplía mucho las posibilidades para retratos y sujetos relativamente alejados.
El zoom 3x es más útil de lo que puede parecer en una ficha técnica. Permite fotografiar detalles sin acercarse físicamente, obtener una perspectiva interesante en retratos y encuadrar escenas urbanas con mayor flexibilidad.
El problema aparece al compararlo con el S23 Ultra. El modelo superior incorpora una cámara principal de 200 MP y, en aquella generación, combinaba teleobjetivos ópticos 3x y 10x. Para fotografía de larga distancia existe una diferencia muy importante.
El S23 ofrece zoom digital de hasta 30x, pero no debe confundirse con un objetivo óptico equivalente. Cuanto más se amplía digitalmente, mayor dependencia existe del recorte y del procesamiento computacional.
Para fotografía familiar, viajes, comida, mascotas y escenas cotidianas, las cámaras siguen siendo muy capaces. Quien quiera fotografiar aves, conciertos o arquitectura desde mucha distancia encontrará más posibilidades en un Ultra o en otros modelos especializados en zoom.
El tamaño compacto es una ventaja enorme que obliga a aceptar algunos sacrificios
Las dimensiones son probablemente la característica que mejor ha envejecido. El Galaxy S23 mide aproximadamente 146,3 mm de alto, 70,9 mm de ancho y 7,6 mm de grosor, con un peso de unos 168 gramos.
En un mercado donde numerosos teléfonos superan ampliamente los 200 gramos, esas cifras tienen un impacto real. Resulta más sencillo utilizarlo con una mano, ocupa menos espacio en el bolsillo y produce menos fatiga durante sesiones prolongadas.
También es más cómodo para correr, viajar o utilizarlo como navegador cuando está colocado en determinados soportes. Una funda protectora añade peso y volumen, pero el conjunto continúa siendo considerablemente más manejable que un Ultra.
La contrapartida es evidente. La pantalla de 6,1 pulgadas ofrece menos superficie para películas, videojuegos, edición y documentos. El teclado virtual es más pequeño y la batería tiene menos espacio físico.
Por eso, el tamaño no puede clasificarse simplemente como virtud o defecto. Para alguien cansado de móviles enormes, puede ser la razón principal para comprarlo. Para una persona que consume varias horas de vídeo diariamente, un S23+ o una alternativa de 6,7 pulgadas puede resultar mucho más cómoda.
El Snapdragon 8 Gen 2 sigue siendo rápido, pero su generación ya tiene años
Samsung utilizó el Snapdragon 8 Gen 2 Mobile Platform for Galaxy en toda la familia S23. Fue una decisión especialmente relevante en Europa, donde anteriores generaciones Galaxy S habían utilizado en muchos casos procesadores Exynos.
El chip continúa proporcionando potencia de sobra para las tareas habituales y mantiene capacidad para juegos exigentes. Que existan varias generaciones posteriores no convierte automáticamente en lento a un procesador que nació en la gama alta.
Lo que sí ha cambiado es la referencia. Las plataformas actuales ofrecen mejoras de CPU, GPU, eficiencia y aceleración de inteligencia artificial. El S23 ya no puede comprarse pensando que incorpora tecnología de procesamiento reciente.
Eso debería reflejarse en el precio. Un Snapdragon 8 Gen 2 muy rebajado puede proporcionar una relación entre rendimiento y coste magnífica. Un S23 vendido demasiado cerca del precio de generaciones nuevas pierde buena parte de ese atractivo.
La variante de 128 GB tiene además la particularidad del almacenamiento UFS 3.1 ya mencionada. Para aprovechar al máximo las virtudes de esta plataforma durante varios años, la configuración de 256 GB suele resultar más equilibrada si el sobrecoste es razonable.
El soporte de software empezó a contar con Android 13, no cuando se compra el teléfono
La ficha original identifica Android 13 porque fue el sistema operativo con el que se lanzó la serie Galaxy S23. Samsung anunció para esta generación cuatro actualizaciones principales del sistema operativo y cinco años de actualizaciones de seguridad.
La política era muy buena en su contexto, pero tiene una consecuencia al comprar el teléfono años después: el contador de soporte no se reinicia con un nuevo propietario. Parte del periodo comprometido ya ha transcurrido.
Eso no significa que una unidad actual deba permanecer en Android 13. Los Galaxy S23 han recibido versiones posteriores mediante actualización. La versión instalada dependerá del momento, región, operador y de que el propietario haya mantenido el software actualizado.
La comparación realmente importante se produce con las generaciones posteriores de Samsung, para las que la compañía amplió su política de soporte. Si se pretende conservar el móvil durante muchos años, empezar con un modelo más reciente proporciona una ventana de actualizaciones mayor.
Para quien cambie de teléfono relativamente pronto, la diferencia puede ser secundaria. Para alguien que pretenda exprimir cada euro hasta el final de la vida útil del dispositivo, el soporte restante es una variable más importante que pequeñas diferencias de velocidad.
Comprar un S23 actualmente obliga a distinguir entre nuevo, usado y reacondicionado
El paso del tiempo introduce un inconveniente que ninguna ficha técnica refleja. Actualmente pueden encontrarse Galaxy S23 procedentes de stock antiguo, unidades usadas y dispositivos reacondicionados. Aunque todos indiquen 3.900 mAh, su batería real puede encontrarse en condiciones muy diferentes.
Las baterías de ion-litio se degradan con el tiempo y con los ciclos de carga. En un teléfono compacto, donde la capacidad original ya es inferior a la de modelos grandes, esa degradación puede resultar especialmente perceptible.
Por eso, en una unidad usada el estado de la batería debería tener bastante peso. Un S23 económico que necesite cargarse continuamente puede terminar siendo menos satisfactorio que otro algo más caro pero mejor conservado.
También interesa conocer el historial de reparaciones. El teléfono salió con resistencia IP68, pero un dispositivo que haya sido abierto depende de la calidad del posterior sellado. No debería darse automáticamente por hecho que una unidad reparada conserva exactamente la resistencia original.
Estas precauciones no son problemas estructurales del Galaxy S23. Son simplemente parte de comprar actualmente un antiguo buque insignia, y resultan especialmente importantes cuando una oferta parece demasiado barata frente al resto del mercado.
Hay características premium que siguen diferenciándolo de muchos móviles nuevos
La edad del modelo no elimina sus virtudes. El Galaxy S23 combina resistencia IP68, carga inalámbrica, Wireless PowerShare, altavoces estéreo, NFC, Wi-Fi 6E, Bluetooth 5.3 y USB-C en un cuerpo de solo 168 gramos.
Samsung DeX continúa siendo otro argumento diferenciador. La posibilidad de conectar un teléfono tan compacto a una pantalla y utilizar una interfaz de escritorio puede ser útil para presentaciones, navegación, edición de documentos o determinados puestos de trabajo.
El sistema de cámaras también es más completo que el de muchos terminales nuevos de precio medio. Disponer de ultra gran angular y un teleobjetivo óptico 3x aporta una versatilidad que no puede medirse únicamente contando megapíxeles.
La construcción y la protección mediante Gorilla Glass Victus 2 en frontal y trasera, junto con el marco de aluminio, refuerzan su planteamiento premium. Naturalmente, el cristal sigue pudiendo romperse y una funda continúa siendo recomendable.
Su principal virtud, sin embargo, sigue siendo reunir todo esto en 6,1 pulgadas. Los teléfonos compactos potentes son relativamente escasos y eso permite que el S23 conserve una identidad clara años después de su lanzamiento.
¿Para quién son realmente importantes sus limitaciones?
La configuración de 128 GB debería evitarse especialmente si el teléfono actual ya tiene problemas de espacio. Fotografías, vídeos, juegos y descargas solo aumentarán con el tiempo, y aquí no existe microSD que permita corregir una mala elección.
Los usuarios intensivos también deberían valorar cuidadosamente los 3.900 mAh. El procesador es eficiente, pero una batería físicamente pequeña no puede ofrecer el mismo margen que otra de 5.000 mAh en igualdad de condiciones.
Quien necesite recuperar batería muy rápidamente encontrará los 25 W poco ambiciosos. Y los aficionados a la fotografía de larga distancia deberían saber que el 3x es útil pero está lejos del alcance que proporcionan sistemas fotográficos más especializados.
El S23 tampoco es la elección más lógica para quien quiera conservar el teléfono durante el máximo número posible de años de soporte desde este momento. Las generaciones posteriores parten con una ventaja evidente en actualizaciones restantes.
En cambio, estas limitaciones pueden pesar mucho menos para quien quiera prioritariamente un móvil pequeño, rápido, bien construido y con cámaras completas. En ese perfil, el S23 continúa cubriendo un hueco que no tiene demasiados competidores directos.
Conclusión: el tamaño sigue enamorando, pero 128 GB requieren que el precio sea especialmente bueno
El Samsung Galaxy S23 de 128 GB continúa siendo un móvil atractivo porque sus mejores cualidades no han perdido utilidad. El Snapdragon 8 Gen 2 for Galaxy sigue ofreciendo rendimiento elevado, la pantalla AMOLED de 120 Hz mantiene una calidad excelente, las cámaras son versátiles y sus 168 gramos constituyen una rareza muy agradable frente a los grandes teléfonos actuales.
Sus compromisos están igualmente claros. La batería de 3.900 mAh ofrece menos margen que los modelos grandes, la carga se limita a 25 W, los 8 GB de RAM ya no destacan y los 128 GB no pueden ampliarse mediante microSD. Además, esta capacidad utiliza UFS 3.1 en lugar del UFS 4.0 de variantes superiores.
La antigüedad añade otra consideración: el periodo oficial de actualizaciones comenzó con la generación S23. Esto significa que el precio actual debe ser sensiblemente inferior al de sucesores que disponen de una ventana de soporte mucho mayor.
Para alguien que utiliza pocos archivos locales, carga el móvil cada noche y quiere escapar de terminales enormes, los inconvenientes no tienen por qué frenar la compra. De hecho, el S23 puede resultar más agradable en el día a día que alternativas técnicamente superiores pero mucho más voluminosas.
El punto más delicado de esta configuración es precisamente el que no se puede solucionar después: los 128 GB. Si existe la más mínima previsión de almacenar muchos juegos, fotografías o vídeos durante varios años, merece la pena buscar 256 GB. Si el espacio no supone un problema y esta versión aparece con una rebaja fuerte, sigue siendo una forma interesante de conseguir prestaciones de antiguo gama alta en uno de los formatos compactos mejor resueltos de su generación.
5 productos similares que pueden ser mejor opción de compra
- Samsung Galaxy S24 256 GB: conserva unas dimensiones compactas muy similares y corrige el principal inconveniente de esta configuración si se elige con 256 GB. Además, pertenece a una generación con un compromiso de actualizaciones mucho más prolongado, por lo que resulta una compra más lógica para quien quiera conservar el teléfono durante muchos años.
- Samsung Galaxy S25 256 GB: mantiene el concepto de gama alta compacto, pero parte de una plataforma de hardware considerablemente más moderna y ofrece mayor recorrido de soporte desde el momento actual. Puede ser preferible para quien valore especialmente longevidad, funciones recientes y eficiencia, siempre que la diferencia económica no sea excesiva.
- Samsung Galaxy S23 256 GB: incluso dentro del mismo modelo, esta variante puede ser una compra más acertada. Duplica el almacenamiento disponible y utiliza UFS 4.0 en lugar del UFS 3.1 de la configuración de 128 GB. Si el sobrecoste es reducido, elimina uno de los principales motivos de arrepentimiento sin cambiar tamaño, cámaras, batería ni procesador.
- Google Pixel 9 Pro: mantiene unas dimensiones relativamente contenidas para un móvil premium y ofrece una generación más moderna, un periodo de soporte prolongado y un planteamiento fotográfico especialmente completo. Resulta preferible para quien priorice cámaras, software y actualizaciones y no dependa de funciones específicas de Samsung como DeX.
- Apple iPhone 16 Pro: es una alternativa de gama alta relativamente compacta con una plataforma más moderna y un soporte de software previsiblemente prolongado. Su ecosistema y sistema operativo son completamente diferentes, por lo que no es un sustituto directo para quien quiera Android, pero puede resultar más adecuado para quien priorice longevidad, vídeo y un formato manejable.
Ficha técnica de Samsung Galaxy S23
| Característica | Samsung Galaxy S23 128 GB |
|---|---|
| Pantalla | Dynamic AMOLED 2X de 6,1 pulgadas |
| Resolución | 2340 x 1080 píxeles, FHD+ |
| Frecuencia de actualización | Adaptativa hasta 120 Hz |
| Procesador | Snapdragon 8 Gen 2 Mobile Platform for Galaxy, Octa-Core |
| Frecuencia máxima de CPU | Hasta 3,36 GHz |
| Memoria RAM | 8 GB |
| Almacenamiento | 128 GB UFS 3.1 |
| Ranura microSD | No |
| Cámara principal | 50 MP, f/1.8, autofocus y estabilización óptica OIS |
| Teleobjetivo | 10 MP, f/2.4, zoom óptico 3x |
| Ultra gran angular | 12 MP, f/2.2 |
| Zoom digital máximo | Hasta 30x |
| Cámara frontal | 12 MP, f/2.2, autofocus |
| Grabación de vídeo | Hasta 8K a 30 fps |
| Batería | 3.900 mAh de capacidad típica |
| Carga por cable | Hasta 25 W con alimentación compatible |
| Carga inalámbrica | Sí |
| Carga inalámbrica inversa | Sí, Wireless PowerShare |
| Conectividad móvil | 5G |
| Wi-Fi | Wi-Fi 6E |
| Bluetooth | 5.3 |
| NFC | Sí |
| USB | USB-C, USB 3.2 Gen 1 |
| Samsung DeX | Sí |
| Altavoces | Estéreo |
| Resistencia al agua y polvo | IP68 |
| Protección de pantalla | Corning Gorilla Glass Victus 2 |
| Dimensiones | 146,3 x 70,9 x 7,6 mm |
| Peso | 168 g |
| Sistema operativo de lanzamiento | Android 13 |
| Soporte anunciado para la serie S23 | 4 generaciones de actualizaciones del sistema operativo y 5 años de actualizaciones de seguridad |
| Color | Phantom Black |
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