
Samsung Galaxy S23+ Crítica y Opinión: 512 GB no compensan una pantalla limitada a FHD+
El Samsung Galaxy S23+ 5G de 512 GB ocupa un lugar interesante dentro de la generación Galaxy S23. Tiene una pantalla de 6,6 pulgadas, una batería de 4.700 mAh y un tamaño claramente mayor que el S23 convencional, pero evita el peso, las dimensiones, el S Pen y el sistema fotográfico más complejo del S23 Ultra. Esta versión, además, añade 512 GB de almacenamiento, una capacidad que todavía resulta generosa y que elimina buena parte de la preocupación por quedarse sin espacio.
Su hardware principal también ha envejecido razonablemente bien. El Snapdragon 8 Gen 2 Mobile Platform for Galaxy sigue ofreciendo un rendimiento elevado, los 8 GB de RAM son suficientes para un uso cotidiano exigente y la combinación de cámara principal, ultra gran angular y teleobjetivo óptico 3x continúa siendo versátil. La resistencia IP68, la carga inalámbrica, Samsung DeX y la pantalla AMOLED de hasta 120 Hz completan un conjunto que conserva características de gama alta.
Sin embargo, analizarlo hoy requiere separar la calidad del teléfono de la conveniencia de comprarlo. Hay decisiones que resultaban discutibles en su lanzamiento y que ahora destacan todavía más. La pantalla de 6,6 pulgadas se queda en 2340 x 1080 píxeles, la memoria RAM permanece en 8 GB incluso en esta versión de 512 GB, la carga por cable alcanza 45 W y las cámaras están bastante por debajo del despliegue del Ultra. Además, el periodo de soporte empezó a contar cuando la generación S23 llegó al mercado, no cuando se adquiere una unidad años después.
Por eso, el S23+ puede seguir siendo una compra sensata, pero depende mucho del precio. Sus 512 GB son una ventaja real; no deberían utilizarse, en cambio, para justificar pagar casi lo mismo que por una generación posterior.
Una pantalla de 6,6 pulgadas y categoría premium merecía algo más que FHD+
La pantalla Dynamic AMOLED 2X es uno de los componentes que mejor representa la contradicción del Galaxy S23+. Por un lado, ofrece muchas de las características que se esperan de un móvil de gama alta: tecnología OLED, negros profundos, gran contraste, reproducción de color convincente y una frecuencia de actualización adaptativa que puede alcanzar 120 Hz.
Por otro, la resolución se queda en 2340 x 1080 píxeles. Es decir, FHD+. En un teléfono de 6,6 pulgadas que perteneció a la gama premium de Samsung, esta decisión resulta poco ambiciosa, especialmente porque el Galaxy S23 Ultra de la misma generación ofrece un panel QHD+.
Eso no significa que la pantalla se vea mal. La densidad de píxeles es suficiente para que textos, fotografías, vídeos e interfaces aparezcan definidos durante un uso normal. Muchos usuarios no distinguirán una diferencia importante sin comparar directamente el terminal con otro panel de mayor resolución.
El problema es más conceptual y afecta sobre todo a determinados compradores. Quien elija un móvil grande para disfrutar de fotografías, leer texto pequeño, visualizar documentos o aprovechar al máximo contenido de alta resolución puede esperar mayor definición. En esos casos, una pantalla QHD+ proporciona un margen que aquí sencillamente no existe.
Además, no estamos ante un panel QHD+ configurado de fábrica a FHD+ para ahorrar energía. La resolución nativa es 2340 x 1080, por lo que no hay un ajuste oculto que permita aumentarla.
Existe una contrapartida favorable: mover menos píxeles reduce la carga gráfica y puede beneficiar al consumo. El panel también es plano, una característica que facilita instalar protectores y evita algunos de los problemas ergonómicos de las pantallas curvadas. Aun así, quien considere la resolución una prioridad debería saber que los 512 GB de almacenamiento no vienen acompañados por una pantalla de máxima resolución.
Los 512 GB son una gran ventaja, aunque la ausencia de microSD sigue siendo definitiva
Esta configuración resuelve bastante bien uno de los problemas habituales de los móviles actuales: el almacenamiento. Disponer de 512 GB permite instalar numerosos juegos, descargar contenido multimedia, guardar fotografías y acumular vídeos durante años sin gestionar constantemente el espacio libre.
Es una diferencia práctica frente a las versiones de menor capacidad. Un teléfono capaz de grabar vídeo de alta resolución puede generar archivos grandes con rapidez, y algunas aplicaciones y juegos actuales ocupan decenas de gigabytes. Con 512 GB hay mucho más margen para utilizar el dispositivo sin estar pendiente del contador de almacenamiento.
La ausencia de microSD continúa siendo una limitación objetiva. Samsung no permite ampliar posteriormente la memoria interna mediante tarjeta. Si algún usuario consigue llenar los 512 GB, tendrá que recurrir a almacenamiento externo USB-C, un ordenador o servicios en la nube.
En esta versión concreta, no obstante, sería exagerado convertirlo en uno de sus principales problemas. Para la mayoría de compradores, 512 GB serán suficientes durante toda la vida útil del teléfono. La microSD importa especialmente a quienes conservan enormes bibliotecas multimedia locales, graban cantidades muy grandes de vídeo o prefieren mover archivos mediante tarjetas físicas.
También conviene recordar que la capacidad comercial no equivale al espacio completamente disponible para el usuario. Android, One UI, aplicaciones preinstaladas y archivos del sistema ocupan una parte. Aun descontando ese espacio, la configuración sigue ofreciendo una capacidad muy holgada.
8 GB de RAM parecen poco generosos al lado de 512 GB de almacenamiento
Samsung combina los 512 GB con 8 GB de RAM. Es una configuración un tanto desigual: mucho espacio para conservar el teléfono durante años, pero una cantidad de memoria principal que actualmente resulta menos llamativa dentro de la gama alta.
Los 8 GB no convierten al S23+ en un teléfono lento. Android, One UI, navegador, mensajería, redes sociales, cámara y juegos funcionan perfectamente con esa cantidad. El Snapdragon 8 Gen 2 es además suficientemente potente para mantener una experiencia ágil.
La cuestión es el margen futuro. Muchas configuraciones premium posteriores utilizan 12 GB y algunas incluso más. Tener memoria adicional facilita mantener procesos y aplicaciones exigentes preparados para reanudarse y proporciona mayor colchón conforme el software aumenta sus requisitos.
Samsung DeX hace que este asunto resulte especialmente interesante. El S23+ puede conectarse a una pantalla y utilizar una interfaz similar a la de un escritorio. Quien explote intensivamente la multitarea, abra muchas aplicaciones simultáneamente o utilice el móvil como herramienta de productividad puede aprovechar mejor 12 GB que un usuario convencional.
También han ganado protagonismo las funciones de inteligencia artificial y el procesamiento realizado directamente en el dispositivo. No significa que 8 GB vayan a convertirse de repente en insuficientes, pero comprar un modelo veterano pensando en utilizarlo muchos años hace que el margen adicional tenga más valor.
Por tanto, esta es una limitación relativa. Para un usuario normal, 8 GB siguen siendo suficientes. Para alguien que quiere aprovechar los 512 GB como argumento para conservar el teléfono durante el máximo tiempo posible, habría sido más coherente disponer también de una configuración de memoria más generosa.
La batería de 4.700 mAh es uno de los motivos más sólidos para elegir el Plus
Frente al Galaxy S23 convencional, el modelo Plus tiene una ventaja física importante: hay más espacio para batería. Samsung instala una unidad de 4.700 mAh de capacidad típica, frente a los 3.900 mAh del modelo pequeño.
La combinación con el Snapdragon 8 Gen 2 para Galaxy es especialmente interesante porque este procesador destacó por su eficiencia. La resolución FHD+ también ayuda a contener el consumo frente a un hipotético panel QHD+ funcionando a máxima resolución.
La autonomía real depende de muchos factores: brillo, cobertura, utilización de 5G, cámara, GPS, videojuegos, frecuencia de actualización y aplicaciones en segundo plano. No es responsable convertir la capacidad en una cifra universal de horas o prometer que todos los usuarios terminarán el día con el mismo porcentaje.
Lo que sí puede afirmarse es que el S23+ tiene más margen energético que el S23 compacto sin alcanzar el volumen del Ultra. Ese equilibrio es una de sus principales virtudes. Para quien quiera una pantalla grande y una batería razonablemente amplia, pero considere excesivos los más de 230 gramos del antiguo S23 Ultra, el Plus tiene bastante sentido.
El matiz aparece al comprar una unidad usada o reacondicionada. Los 4.700 mAh describen la capacidad típica original, no necesariamente la capacidad efectiva de una batería que haya acumulado años y ciclos de carga. En ese mercado, el estado de la batería puede influir más en la experiencia que pequeñas diferencias entre procesadores.
La carga de 45 W resulta conservadora para una batería de este tamaño
El Galaxy S23+ admite carga por cable de hasta 45 W utilizando alimentación compatible. Es superior a los 25 W del Galaxy S23 pequeño, pero está lejos de las tecnologías de carga que ofrecen muchos competidores.
Este es un inconveniente cuyo peso depende completamente de los hábitos. Una persona que conecta el móvil todas las noches puede no preocuparse jamás por la potencia máxima. Hay muchas horas disponibles para completar la carga y perseguir cifras de tres dígitos aporta poco.
La situación cambia cuando la batería está baja y solo quedan unos minutos antes de salir. Los móviles con sistemas de carga mucho más rápidos pueden recuperar una cantidad considerable de energía en periodos muy breves. El S23+ no es el teléfono más adecuado para quien ha convertido esas recargas exprés en parte de su rutina.
Samsung compensa parcialmente esta filosofía conservadora ofreciendo carga inalámbrica y Wireless PowerShare. Es posible utilizar bases compatibles y también compartir energía de forma inalámbrica con determinados accesorios. Son funciones útiles que algunos rivales centrados exclusivamente en la potencia de carga no siempre ofrecen.
Aun así, desde la perspectiva de quien compara especificaciones, 45 W ya no resulta una cifra especialmente competitiva. Es uno de los apartados donde el paso de los años se percibe con claridad.
El sistema fotográfico es completo, pero no convierte al Plus en un Ultra más ligero
La cámara principal utiliza un sensor de 50 MP con estabilización óptica. Se acompaña de un ultra gran angular de 12 MP y un teleobjetivo de 10 MP con zoom óptico 3x. En la parte frontal hay una cámara de 12 MP con autofocus.
La presencia del teleobjetivo es una ventaja real. Muchos teléfonos recurren a una cámara principal de alta resolución y recorte digital para simular focales más largas. Aquí existe una óptica específica 3x, útil para retratos, viajes, detalles arquitectónicos y sujetos que no están inmediatamente delante del fotógrafo.
El problema aparece cuando el nombre S23+ genera expectativas cercanas al S23 Ultra. Fotográficamente son propuestas distintas. El Ultra incorporó una cámara principal de 200 MP y dos teleobjetivos, incluyendo en aquella generación un zoom óptico 10x.
El S23+ ofrece zoom digital de hasta 30x, pero una ampliación digital no debe confundirse con una focal óptica equivalente. Al aumentar mucho la imagen, el procesamiento puede mejorar el resultado, pero no crea toda la información que proporcionaría una óptica larga capturando directamente el sujeto.
Para fotografías cotidianas, retratos, vacaciones y redes sociales, el sistema sigue siendo muy versátil. Para conciertos, fauna, deportes desde la grada o arquitectura lejana, el Ultra y determinados competidores especializados ofrecen bastante más alcance.
La ventaja del Plus vuelve a estar en el equilibrio. Prescinde de esas cámaras adicionales y, a cambio, mantiene el peso en unos 195 gramos y un cuerpo considerablemente menos aparatoso.
Las 6,6 pulgadas mejoran multimedia y productividad, pero dificultan el uso con una mano
El Galaxy S23+ mide aproximadamente 157,8 x 76,2 x 7,6 mm y pesa unos 195 gramos. Es relativamente delgado para su tamaño y se mantiene por debajo de la barrera psicológica de los 200 gramos, algo que no pueden decir muchos móviles grandes.
La pantalla de 6,6 pulgadas resulta cómoda para vídeo, páginas web, mapas, documentos y juegos. También permite utilizar un teclado virtual amplio y aprovechar mejor funciones de pantalla dividida.
Sin embargo, los 76,2 mm de anchura se notan. Llegar con el pulgar al extremo opuesto de la pantalla o a las zonas superiores de la interfaz requiere recolocar el teléfono para muchas personas. Una funda añade todavía más volumen.
La diferencia frente al Galaxy S23 de 6,1 pulgadas es importante en este sentido. El modelo pequeño es mucho más apropiado para quien prioriza manejo con una mano y comodidad en el bolsillo.
En el otro extremo, el S23+ sigue siendo más fácil de transportar que el Ultra. Por eso, las dimensiones no constituyen un defecto universal, sino el compromiso central de la familia Plus: sacrificar parte de la manejabilidad del S23 para obtener pantalla y batería mayores sin llegar a las dimensiones del Ultra.
El Snapdragon 8 Gen 2 sigue siendo rápido, aunque ya no representa tecnología reciente
El Snapdragon 8 Gen 2 Mobile Platform for Galaxy fue uno de los grandes aciertos de la serie S23. Combina un rendimiento elevado con una eficiencia que mejoró considerablemente la experiencia respecto a determinadas generaciones anteriores.
A día de hoy sigue siendo capaz de ejecutar aplicaciones exigentes, juegos, edición de fotografías, multitarea y prácticamente cualquier tarea cotidiana sin que la edad del procesador implique automáticamente lentitud.
Un procesador de gama alta tampoco deja de ser útil porque aparezca un sucesor. Para mensajería, navegación o reproducción de vídeo, incluso una fracción de su potencia resulta suficiente.
Pero ya existen varias generaciones posteriores con mejoras en CPU, GPU, eficiencia y procesamiento de inteligencia artificial. Esta diferencia gana importancia cuando el precio del S23+ se aproxima al de teléfonos nuevos equipados con plataformas actuales.
Por tanto, el Snapdragon 8 Gen 2 debe considerarse simultáneamente una virtud y un argumento para exigir descuento. Sigue siendo un procesador muy capaz, pero forma parte de un producto de 2023 y no debería valorarse económicamente como si acabara de aparecer.
El soporte de software tiene menos recorrido por delante que en generaciones posteriores
El Galaxy S23+ salió al mercado con Android 13. Samsung anunció para la familia S23 cuatro generaciones de actualizaciones del sistema operativo y cinco años de actualizaciones de seguridad, una política competitiva en el momento de su lanzamiento.
El detalle fundamental al comprarlo actualmente es que el periodo de soporte empezó con la generación del dispositivo. No comienza de nuevo cuando una unidad se vende años después.
Esto tampoco significa que el teléfono deba continuar funcionando con Android 13. Esa es simplemente su versión de lanzamiento. Samsung ha distribuido posteriormente actualizaciones de Android y One UI para la familia S23.
La cuestión relevante es cuántas actualizaciones quedan frente a un Galaxy de generación posterior. Samsung amplió significativamente el soporte de modelos más modernos, lo que proporciona una ventaja evidente a quien quiera comprar un teléfono y conservarlo durante muchos años.
Para un usuario que cambie de dispositivo relativamente pronto, el soporte restante del S23+ puede ser suficiente. Para alguien que pretenda utilizarlo hasta que deje de recibir actualizaciones de seguridad, la generación del producto debería influir bastante en la decisión.
Este es probablemente el argumento más importante para no pagar demasiado por una unidad nueva procedente de stock antiguo. Que físicamente no se haya utilizado no rejuvenece su política de software.
Comprar stock antiguo, reacondicionado o usado cambia completamente la valoración
Con el paso de los años, la denominación Galaxy S23+ puede esconder productos en estados muy diferentes. Puede tratarse de una unidad nueva que permanecía almacenada, un teléfono reacondicionado profesionalmente o un dispositivo usado por otro propietario.
La batería es el componente más evidente que hay que vigilar. Las baterías de ion-litio envejecen y pierden capacidad con el uso y el tiempo. Un terminal que haya acumulado muchos ciclos puede ofrecer una autonomía inferior a la que proporcionaba cuando era nuevo, aunque la ficha técnica continúe indicando 4.700 mAh.
En unidades reacondicionadas conviene valorar también la calidad del proceso, la garantía y si se han sustituido componentes. La resistencia IP68 original depende de un sellado adecuado y no debería darse por garantizada de la misma manera después de cualquier reparación realizada fuera de los procedimientos correspondientes.
La pantalla OLED merece igualmente una inspección en unidades muy utilizadas. No hay que asumir que todos los paneles usados presentarán retenciones o desgaste, pero sí comprobar uniformidad, píxeles y estado general antes de comprar cuando sea posible.
Esta precaución no es una crítica específica al modelo. Es el coste de considerar un antiguo gama alta varios años después de su lanzamiento. Una unidad bien conservada puede seguir siendo magnífica; una unidad barata y muy desgastada puede hacer irrelevante cualquier ventaja de sus especificaciones.
El color Misty Lilac puede no coincidir con la denominación oficial de Samsung en todos los mercados
Esta versión aparece comercializada como Misty Lilac en algunas fichas de distribuidores. La denominación oficial utilizada por Samsung para un acabado lila de la familia Galaxy S23 ha sido Lavender en diferentes mercados.
No afecta al funcionamiento del dispositivo, pero conviene mencionarlo porque las denominaciones de color pueden variar según tienda, país o catálogo. Quien busque un tono exacto debería fijarse en las fotografías y, cuando sea posible, en el código concreto de producto en lugar de depender únicamente del nombre comercial escrito por el vendedor.
Es un detalle menor, pero resulta útil cuando se compra por Internet y el color forma parte de la decisión. Misty Lilac, Lavender o una traducción comercial similar pueden utilizarse para describir tonalidades próximas sin que eso implique necesariamente una versión de hardware diferente.
Hay muchas características premium que han envejecido mejor que la ficha técnica
Concentrarse en los inconvenientes puede hacer olvidar que el Galaxy S23+ conserva un conjunto de prestaciones muy completo. La pantalla AMOLED de 120 Hz, pese a su resolución FHD+, sigue ofreciendo una experiencia visual de alto nivel. El Snapdragon 8 Gen 2 continúa siendo rápido y los 512 GB eliminan buena parte de las preocupaciones por espacio.
La resistencia IP68 añade protección frente al agua y polvo dentro de las condiciones definidas por la certificación. Los altavoces estéreo mejoran el consumo multimedia y la carga inalámbrica permite utilizar bases sin conectar físicamente el cable cada vez.
También incorpora NFC, Wi-Fi 6E, Bluetooth 5.3 y conectividad 5G. Son características que contribuyen a que el teléfono no se sienta anticuado durante el uso cotidiano.
Samsung DeX merece una mención aparte. Poder conectar el dispositivo a una pantalla compatible y utilizar una interfaz similar a un escritorio continúa siendo una de las características más particulares de los Galaxy de gama alta. Para presentaciones, navegación, trabajo con documentos y determinados usos profesionales puede aportar un valor que no se refleja simplemente comparando procesadores.
El diseño plano de la pantalla y el peso de unos 195 gramos también han envejecido bien. El S23+ ofrece una superficie amplia sin alcanzar las dimensiones y el peso de los modelos Ultra. Esa combinación puede seguir siendo más agradable para muchos usuarios que perseguir las especificaciones máximas.
¿Qué comprador debería pensárselo especialmente?
Quien busque la mejor pantalla posible debería comparar el S23+ con modelos QHD+. El panel AMOLED es bueno, pero 2340 x 1080 píxeles establecen un límite que no puede modificarse mediante software.
Los usuarios que practiquen fotografía de larga distancia deberían estudiar alternativas con teleobjetivos más ambiciosos. El zoom óptico 3x es útil, pero no sustituye al sistema que Samsung reservó para la gama Ultra.
También debería mirar generaciones posteriores quien quiera conservar el teléfono durante muchos años desde este momento. La duración del soporte restante es uno de los pocos aspectos que ningún accesorio, actualización de almacenamiento ni cambio de hábitos puede ampliar indefinidamente.
Los compradores acostumbrados a cargas extremadamente rápidas encontrarán los 45 W modestos. Y quien quiera un teléfono que pueda manejar cómodamente con una sola mano probablemente será más feliz con un modelo de aproximadamente 6,1 pulgadas.
En cambio, el S23+ encaja especialmente bien con quien quiera una pantalla grande y plana, 512 GB, cámaras versátiles, buena autonomía y un peso contenido respecto a un Ultra. Si además se encuentra considerablemente rebajado, sus compromisos resultan mucho más fáciles de aceptar.
Conclusión: sigue siendo un gran equilibrio, pero los 512 GB no justifican cualquier precio
El Samsung Galaxy S23+ 512 GB conserva suficientes virtudes para seguir proporcionando una experiencia de gama alta. Su Snapdragon 8 Gen 2 para Galaxy continúa siendo potente, los 512 GB son realmente útiles, la batería de 4.700 mAh está bien dimensionada y el sistema de cámaras cubre desde ultra gran angular hasta zoom óptico 3x.
También tiene un formato que sigue siendo atractivo: ofrece una pantalla de 6,6 pulgadas sin llegar al peso y volumen de un Ultra. Para muchos compradores, ese equilibrio puede ser más valioso que disponer de un S Pen o de un teleobjetivo de larguísimo alcance.
Sus principales limitaciones son igualmente claras. La pantalla se queda en FHD+, los 8 GB de RAM resultan poco generosos para una configuración de 512 GB, la carga de 45 W es conservadora y el sistema fotográfico está claramente por debajo del S23 Ultra en alcance. A ello se suma el soporte de software, cuyo contador comenzó con una generación presentada en 2023.
Por eso, los inconvenientes no deberían frenar la compra cuando existe una rebaja sustancial. En esas circunstancias se obtiene un antiguo gama alta muy completo, con muchísimo almacenamiento y un procesador que todavía tiene potencia de sobra.
La situación cambia si su precio se acerca al de generaciones posteriores. Los 512 GB pueden resultar tentadores, pero no deberían pesar más que una pantalla superior, hardware moderno y varios años adicionales de soporte. La compra tiene sentido cuando el precio reconoce claramente la edad del producto; sin ese descuento, hay alternativas más preparadas para acompañar al usuario durante los próximos años.
5 productos similares que pueden ser mejor opción de compra
1. Samsung Galaxy S24+. Mantiene el concepto que hace atractivo al S23+: una gran pantalla sin llegar al formato Ultra. Su panel de mayor resolución corrige precisamente una de las principales limitaciones del modelo analizado y pertenece a una generación con una política de actualizaciones considerablemente más larga. Es mejor alternativa cuando la diferencia de precio es razonable y se pretende conservar el teléfono durante varios años.
2. Samsung Galaxy S25+. Sigue la misma filosofía de teléfono grande y relativamente manejable, pero parte de una plataforma de hardware posterior y de un ciclo de soporte mucho más favorable desde el momento actual. Para quien quiera seguir dentro de One UI y no necesite S Pen, representa una evolución lógica que reduce el riesgo de comprar tecnología demasiado veterana.
3. Samsung Galaxy S24 Ultra. Resulta preferible si la pantalla y las cámaras son prioritarias. Ofrece un panel de mayor resolución, un sistema fotográfico más ambicioso y S Pen integrado, además de una política de soporte más extensa. La contrapartida está en el tamaño y peso: solo es mejor compra para quien realmente vaya a aprovechar esas prestaciones y acepte un teléfono más voluminoso.
4. OnePlus 13. Es una alternativa más moderna para quien priorice batería, rendimiento, pantalla de alta resolución y una carga por cable mucho más rápida. Pierde características específicas de Samsung como DeX y la integración del ecosistema Galaxy, pero puede resultar más equilibrado para un comprador que valore especialmente hardware reciente y rapidez de recarga.
5. Google Pixel 9 Pro XL. Puede ser una opción más apropiada para quien priorice fotografía computacional, software de Google y un periodo de actualizaciones prolongado. No replica todas las funciones del ecosistema Samsung, pero parte de una generación posterior y ofrece una propuesta muy sólida para quien quiera un teléfono grande pensado para mantenerse actualizado durante muchos años.
Ficha técnica de Samsung Galaxy S23+
| Característica | Samsung Galaxy S23+ 512 GB |
|---|---|
| Pantalla | Dynamic AMOLED 2X de 6,6 pulgadas |
| Resolución | 2340 x 1080 píxeles, FHD+ |
| Frecuencia de actualización | Adaptativa hasta 120 Hz |
| Procesador | Snapdragon 8 Gen 2 Mobile Platform for Galaxy, Octa-Core |
| Frecuencia máxima de CPU | Hasta 3,36 GHz |
| Memoria RAM | 8 GB |
| Almacenamiento interno | 512 GB |
| Ranura microSD | No |
| Cámara principal | 50 MP, f/1.8, autofocus y estabilización óptica OIS |
| Teleobjetivo | 10 MP, f/2.4, zoom óptico 3x |
| Ultra gran angular | 12 MP, f/2.2 |
| Zoom digital máximo | Hasta 30x |
| Cámara frontal | 12 MP, f/2.2, autofocus |
| Grabación de vídeo | Hasta 8K a 30 fps |
| Batería | 4.700 mAh de capacidad típica |
| Carga por cable | Hasta 45 W con alimentación compatible |
| Carga inalámbrica | Sí |
| Carga inalámbrica inversa | Sí, Wireless PowerShare |
| Conectividad móvil | 5G |
| Wi-Fi | Wi-Fi 6E |
| Bluetooth | 5.3 |
| NFC | Sí |
| USB | USB-C, USB 3.2 Gen 1 |
| Samsung DeX | Sí |
| Altavoces | Estéreo |
| Resistencia al agua y polvo | IP68 |
| Protección frontal | Corning Gorilla Glass Victus 2 |
| Dimensiones | 157,8 x 76,2 x 7,6 mm |
| Peso | 195 g |
| Sistema operativo de lanzamiento | Android 13 |
| Soporte anunciado para la serie S23 | 4 generaciones de actualizaciones del sistema operativo y 5 años de actualizaciones de seguridad |
| Color | Misty Lilac / Lavender según denominación comercial del mercado |
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